Venezuela: otra hora de la cebolla

Rafael Román Martel

Así como la mayoría de los norteamericanos viven de cheque en cheque, salvados por la tablita del próximo cheque que puede que no llegue con todos los despidos y la epidemia de compañias millonarias que en un período de cuatro meses se han percatado de que no tienen un centavo y le lloran al gobierno por unos trilloncitos para resolver el problema, nuestros hermanos venezolanos parecen vivir de elecciones en elecciones.

Otra hora de la cebolla para Venezuela se acerca cuando casi el 95% de instalaciones de mesas electorales están listas y de un lado y otro la expectativa crece. ¿Salvarán los venezolanos a su hermoso país de las garras del absolutismo? Esperemos que sí: Yes We Can!

Y es que no hay otra que creer. Desde que Barack Obama logró ascender a la presidencia de Los Estados Unidos todo es posible. Es también posible que los venezolanos demócratas, con la barita mágica del voto y con sus chalecos anti-fraude lleguen a alcanzar otra victoria ante la Secta de Hugo Chávez.

Toda la secta se viste de rojo. Está fuertemente armada y totalmente enajenada por la locura suelta del líder, que delira desde hace años en lo que llama “el socialismo bolivariano”. Como un James Jones de nuestro tiempo lleva, no a mil, sino a millones al suicidio masivo: al comunismo, con sus frases de “¡Patria o Muerte”, concevidas por papá Fidel y tío Raúl.

Esta familia cubana ha ordeñado la economía venezolana hasta más no poder, bueno siempre se puede más. Más sacrificios, más beligerancia, más violencia y miseria. La secta chavista ha tomado una ruta peligrosa, practica sus extraños ritos en toda una nación y sueña con expandirse por el mundo vestida de rojo, con un show dominical en el que el líder le hable al mundo entero, educando a las naciones.

El domingo una victoria de la oposición podría desatar tanques de guerra en las calles, arrestos masivos, una nación en estado de sitio. La secta ya ha despazado 40,000 milicianos para trabajar las elecciones. La alternativa es otorgar con el voto o la abstención el poder total a Hugo Chávez, quien acabaría por calcar la política de su papá y de su tío, quienes ha llevado a Cuba a la más paupérrima miseria.

La oposición venezolana tiene considerable mérito. La cadena Globovisión se ha visto atacada por miembros de la secta. Le han embarrado las paredes de su edificio, han amenazado a sus periodistas, han intentado cerrarlo. Aún asi son muchos los que alzan su voz para decir lo que piensan en Venezuela, a pesar de las consecuencias.

La juventud, protagonista de ganarle el referendum el pasado año, continúa luchando, tratando de salvar el futuro de su país.

Los que amamos la paz y la democracia alrededor del mundo compartimos la expectativa y la esperanza de que el domingo 23 de noviembre los venezolanos le ganen otra partida a Hugo Chávez. Una partida crucial para comenzar y proceso de Cambio para el bien de todos los ciudadanos de Venezuela La Grande.

Sobre estas importantes elecciones no deje de leer 40.000 milicianos de Chávez actuarán en elecciones de este 23N en el magnífico blog de Martha Colmenares.

Ban Martha


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