Las 20 sombras de mayo

Las 20 sombras de mayo

Por Rafael Román Martel

La noche del solemne 19 de mayo de 1902, habiendo conmemorado la caída de nuestro apostol, los habaneros quitaron las hermosas cintas negras de sus balcones, negocios, puertas, parques y lugares públicos y decoraron las calles de la capital para la gran fiesta: la esperada independencia. A las doce del día después de algunos cañonazos, el general Leonardo Wood, Gobernador Militar de la Isla, le entregaba el gobierno a Tomás Estada Palma. Se tiraron cohetes y voladores. Un ambiente celebrado por todos los periódicos habaneros al día siguiente reinaba en todos los rincones de la exótica capital caribeña. “ Al fin creo que hemos llegado”, dijo el gran Máximo Gómez. El hasta cierto punto hermético tono de aquella frase, decía mucho del sentir de los verdaderos independentistas. Emanaba de un hombre que afilaba sus palabras tan certeramente como había afilado su machete legendario.

El mismo día Juan Gualberto Gómez publicaba un respetuoso y firme artículo en El Fígaro habanero, criticando el nacimiento de una república muy distinta a la que ambicionaba su gran amigo Martí. Muchos ignoraron la voz de este gran patriota, hijo de esclavos, que fijó con su conducta a través de su vida el ejemplo de un verdadero independentista.

Los cubanos celebraron y marcaron este día como la más significativa de las fechas nacionales. Aquel 20 de mayo muchos cubanos también ignoraban que la república había nacido con un revólver en la cabeza.

La humillación del Tratado de Paris, donde no se le permitió a los cubanos participar después de haber perdido miles de vidas en las 3 guerras. La vejación de no dejar entrar a las tropas cubanas en Santiago ante la marcha triunfante de las tropas nortemarericanas. El hecho de que le torció el brazo al recién nacido gobierno cubano dándole a elegir entre la Enmienda Platt o la no retirada de las tropas norteamericanas. El hecho de que posteriormente se puso en efecto en tres ocasiones, contribuyó a destruir el sueño martiano de soberanía total.

La historia nos enseña a no repertir errores. la historia también nos muestra como muy pocos la leen para que se reescriban los errores una y otra vez. El significado de esta fecha es imborrable mas bien porque es un significado espiritual que un hecho concreto. La soberanía de Cuba, finalmente alcanzada en 1934, caería en las manos de gobernantes y dictadores con un mayor interés en marcar la historia con sus nombres que servirla. La inconsistencia y la indisciplina política llevaría a nuestra tierra a la plaga que hace 45 años la azota. Por eso hoy no estamos en Cuba celebrando el 20 de mayo.

Cuando pienso en esta fecha pienso en Pedro Luis Boitel, Frank País, José Antonia Echeverría, Bienvenido Infante y tantos otros que cayeron por alcanzar el sueño del 20 de mayo. Pienso en Tony Becil, un joven poeta de 18 años que poco tiempo después de arribar a estas tierras regresó a Cuba a luchar líricamente para ser fusilado de la manera más grotesca y humillante por los comunistas en 1981. Pienso en como Martí cayó un 19 de mayo siete años antes emborrachado en su pureza soberana, buscando una bala que lo liberara de ver aquel 20 de mayo de 1902, al que hubiese estado completamente opuesto. Los miles de patriotas fusilados, los miles de encarcelados a través de nuestra sangrienta historia, los que en estos momentos sufren la opresión y la barbarie en las cárceles comunistas, los hombres y mujeres como Marta Beatriz Roque y Manuel Marquez Portal, homenajeados hoy en esta ciudad no han sacrificado sus vidas por alcazar la mitad de la libertad, la mitad de la autonomía, la mitad del anhelo que todo cubano bien nacido comparte. El 20 de mayo vibra en nuestro corazón nacional por el ejemplo de los que han dado todo por la verdadera y total libertad de Cuba.

No es mi misión opacar la fecha, las sombras de la historia se han encargado de esta tarea. Pero es misión de todo escritor que ama a su patria y a los suyos guiar la atención y quizá la voluntad general hacia la luz, cantar las verdades que un día nos dieron la mitad de una libertad, cuando el llanto de las madres que han perdido a sus hijos es una realidad total. Cuando la sangre entregada por la patria no tiene mitades ni condiciones. Cuando la palabra independencia no puede estar partida en dos ni regida por enmiendas ni dictadores asesinos.

El 20 de mayo es el hijo más costoso que jamás haya tendio Cuba, porque por esta fecha lo mejor de Cuba ha derramado su sangre. Un hijo que ha encubado su luz por más de un siglo y al que todavía esperamos agobiados por ver su desarrollo frustrado una y otra vez, ya por el poder de un gran imperio y otro ya por la infección marxista encarnada en el hombre que más haya odiado a nuestro pueblo, a nuestra tierra.

No obstante hoy el 20 de mayo nos hace reunirnos aqui y en multiples ciudades a través del mundo. Nos hace estar pendientes a los sucesos de nuestra esclavizada patria, a la salud de los nuestros, al maltrato de los que hoy luchan para lograr que un día todos los cubanos despertemos en cuerpo y espíritu de esta larga letanía, ante un 20 de mayo donde no general extranjero ni ideología foranéa nos dicte los términos de nuestra emancipación, donde el derecho humano y la armonía sean los jefes supremos de nuestro gallardo y noble espíritu nacional.

Town Hall de West New York, Mayo 21 2004


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