La educación y la medicina y gracias Fidel

Rafael Román Martel

Mientras cientos de jóvenes latinoamericanos reciben en Cuba educación grátis para luego ser lanzados como embajadores del comunismo caribeño por el mundo, los cubanos son reprimidos hasta en sus más básicos derechos. Un riguroso expediente persigue a los estudiantes cubanos desde sus primeros años escolares y sólo a los más sumisos y obedientes al sistema se les permite estudiar una carrera donde en sus tésis tienen que incluir por lo menos el nombre de Fidel, Marx, el Ché u otros terroristas internacionales y asesinos en masa para poder aprobar las materias.

Dos estudiantes de medicina en el malecón de la Habana. Foto: Yahoo/Cuba

Muchos de estos jóvenes médicos escapan del paraiso socialista que los educó y persiguen revalidar sus licencias médicas en los Estados Unidos. No supieron agradecer la educación grátis que Fidel y la revolución les puso en sus manos. Una vez aquí critican a la medicina de este país pero nadie regresa a Cuba. “Aqui la medicina es un tremendo negocio”, dicen con cierto aire de desdén mientras se atragantan un sandwich cubano en las cafeterías de Miami o Union City. Luchan y, en la mayoría de los casos, fracasan en alcanzar sus certificaciones o licencias médicas en este país. Prefieren operar de asistentes médicos aquí antes que ejercer la sagrada profesión allá. Quieren ser parte del gran negocio. Alguna extraña metamorfosis han sufrido sus ideales médicos, la metículosa doctrina revolucionaria recibida a través de toda una vida o el sentido humanitario que Fidel engendró en ellos.

Los hospitales en Cuba son un desastre. Los médicos prefieren lavar platos en un hotel de turistas porque ganan más dinero y tienen acceso a conseguir más “cosas” para sus familiares. Prominentes cirujanos ganan $40 al mes en Cuba. El pueblo lleva la peor parte, no hay ni aspirinas en los hospitales por muy inverosímil que le parezca esto lo mismo a un ricachón o a el más humilde campesino o indígena en latinoamerica. Ni siquiera en los hospitales de Haití se puede decir que no hay una aspirina.

Hospital de Placetas, Las villas, Cuba

Michael Moore defiende el sistema de salud de Cuba. No es un idealista, sus dos últimos documentales pueden muy bien ser realizados por un agente activo de la internacional socialista. Moore representa el sector más bajo de los servilistas de izquierda, más que un cineasta al servicio del odio, es más bien un cerdo alimentado por la empalagosa burgesía francesa que lo ha acojido como hijo favorito y bufón de turno.

Muchos cubanos se ven obligados a depender de sus familiares fuera de Cuba para sus medicinas porque simplemente no las hay en Cuba. Millones de dólares de parte del exilio mantienen una buena parte de la economía cubana. El que no tiene un familar que le envíe dinero desde afuera la pasa mal en Cuba. Los extranjeros que estudian y comen como reyes en los centros de estudios, los extranjeros que van a fornicar a menores de edad en la isla por unos escasos dólares escupen nuestra nacionalidad. El pueblo cubano debe reflexionar sobre esto porque los cambios que piden los cubanos y que puede que ocurran no deben sólo aplicarse al sistema y a los nacionales sino a una buena parte de extranjeros que han sacado probecho de nuestra desgracia.

Hospital “Clínico Quirúrjico” de la Habana. Hospital para los cubanos. Foto: Maria Elena Morejón

El liderazgo es el que más odia al pueblo por eso es adorado por los extranjeros que se aprobechan del cubano hoy. Los burgueses que dirigen el partido comunista cubano han exteriorizado el odio que latinoamerica siente tanto por los Estados Unidos como por Cuba por los pasados 48 años.

La justicia no sólo se aplica en las cortes sino en un ajuste de valores que conlleva a la dignidad nacional, al respeto por nosotros mismos, a entender que esta gente son parte del problema, columnas que apoyan a los que violan todo tipo de derechos al pueblo.

Cuba tiene y tendrá suficientes problemas que enfrentar. Es tiempo de ser generosos con nosotros mismos que bastante lo necesitamos.

Sólo puedo imaginar como se siente un ex general o alto miembro de las fuerzas armadas cubanas que peleó en Angola-por ejemplo- y ahora ha sido tronado y las está pasando mal en Cuba y ve a estos extranjeros viviendo como jamás podría hacerlo un cubano, a costa del sacrificio de los que lo dieron todo por mantener a esta revolución.

Los extranjeros disfrutan de comida, ropa, libros grátis, educación y servicio médico grátis en modernos edificios, volteándole el rostro a los cubanos que sufren dentro de la isla. El silencio de estos jóvenes extranjeros, la ley de ventaja que disfrutan hoy sobre los cubanos nos debe hacer reflexionar como nación. Esta gente le está chupando la sangre a nuestro pueblo gracias a Fidel.

Somos un pueblo envidiado por la mayor parte de latinoamerica, odiado por una buena parte. Somos un pueblo que en Los Estados Unidos estamos en primer lugar sobre todos los hispanos en las estadísticas de progreso social, político y económico. Hemos logrado esto en 48 años. Una gran parte de la frustración y el odio de los latinoamericanos hacia nosotros se manifiesta verbalmente en programas de radio hispana donde se escuchan una y otra vez los ataques contra los cubanos y las alabanzas a Fidel y a la revolución. La radio hispana y una buena parte de la prensa hispana en el norte de los Estados Unidos por más de treinta años nos machaca por similares razones, les es imposible ocultar su desprecio hacia el pueblo cubano. Somos los alemanes de latinoamerica.

El documental ¿Hasta Cúando?, realizado en Portugal, nos muestra un grupo de estos extranjeros que el régimen cubano ha comprado con una carrera. Adoran a Fidel que oprime al pueblo. Es como si una plaga de odio se haya desatado contra el pueblo cubano de parte de una gran parte de latinoamerica, léase una gran parte de la chusma de latinoamerica. Existe otra parte que aunque no puede entender nuestro dolor por lo menos se calla la boca.

Los buenos venezolanos nos están comenzando a comprender. Los repúblicanos bolivarianos no son venezolanos, ya pertenecen al planeta de Hugo Chávez.

Ojalá que Venezuela no caiga, si ya no ha caído, en una situación similar a la de Cuba. Serían entonces, sino lo son ya, los ciudadanos de este país los primeros latinoamericanos que exclamen con total sinceridad: “¡Ahora entiendo lo que pasaron los cubanos!”


One Response to “La educación y la medicina y gracias Fidel”

  1. Mucha gente en España admira la figura de Fidel Castro. He viajado a Cuba y he visto lo que hay allí, hay que estar ciego para no verlo. Es muy fácil admirar lo que no se sufre y criticar el sistema capitalista desde la libertad del sistema capitalista. Pura hipocresía.

    Muy buen post.

    Un saludo

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