El Gambler

Una postal desde El Gambler

Por Rafael Román Martel

Cuando rompe el alba, no lejos del bullicio de millones de personas que diariamente se encaminan hacia las labores diarias, Bob Bogan se prepara para otro día en el mar. El mar es su trabajo. Y su misión como capitán del barco pesquero “El Gambler” es llevar a sus pasajeros a encontrar las manchas de “summer flounder”, un pez fácil de engañar con una carnada o un “lure” disfrazado de calamar, pero difícil de pescar, entre otras razones porque vive enterrado en la arena. A las siete de la mañana ya Bogan pacientemente espera a sus clientes. Y si lo saludan afectuosamente por nombre y estrechan su mano no es por coincidencia, la afable personalidad de Bogan y un nítido humanismo en sus ojos lo hacen popular entre los capitanes de mar en el sur de la costa Este de los Estados Unidos. Y entre las siete y las ocho de la mañana se habla de las gigantescas tunas y los blue fish que han crecido en la mente de algunos pescadores y otros peces que escaparon. Bogan asiente con la cabeza. El sabe de la ferocidad con que corre la tuna y de todos los peces en este lado del Atlántico. Como prueba de ello muestra en los viajes diarios un video de sus viajes especiales donde los pasajeros pueden observar la pesca de la tuna de cien a doscientas libras, del pez espada, del delicioso bacalao y de otros gigantescos peces que habitan las profundidades del majestuso Atlántico.

A las ocho es hora de partir. Se escucha la trompeta en el muelle del guardacostas, que queda al lado de El Gambler. La proa rompe el azul en espumas. La embarcación salva el canal de Point Pleasant y se abre el mar. El aire llena los pulmones abrazando la necesidad de los que escapamos de la locura de la ciudad para, en medio del océano, reencontrarnos. Porque la pesca es más que un reto de los elementos naturales al hombre-como la describiera Hemingway-es un encuentro con el agua, que es el orígen de todas las cosas. Bogan ha comenzado su trabajo. Conoce los cambios de marea, el efecto del viento y las corrientes. Desde muy pequeño el mar es su casa. Y durante las próximas diez horas Bogan buscará sin descanso la mancha hambrienta del flounder y no descansará en sus maniobras hasta encontrarla. Porque si bien los modernísimos radales le indican donde están los peces, nada asegura si estan dispuestos a picar. Es tarea del capitán encontrar la mancha que está en busca de alimento. Con diestras maniobras Bogan sitúa su barco encima del flounder y pocas veces falla. Es esa otra de las razones por las cuales en su barco nunca faltan pasajeros.

Cuando el mar debora el sol en un silencioso incendio de colores, Bogan se prepara para el próximo día, que traerá nuevos pescadores y nuevas aventuras.

1995


One Response to “El Gambler”

  1. Hola soy Argentino y quisiera saber que posibilidad hay de trabajar en un barco que este en los angeles, yo hablo un poco de ingles y tengo esperiencia. Espero su respuesta gracias

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