Edwin Valero compró 50 gramos de cocaína antes de salir de Mérida

Pruebas toxicológicas del boxeador dieron positivo para consumo de drogas

Cuando la policía bajó a Edwin Valero “el Inca” de la media pared en la que se había colgado con su blue jeans, los forenses se dieron cuenta de que en la boca tenía un papel doblado, al abrirlo vieron que era una foto de él con sus hijos.

Su fin fue quizás el resultado del estado de conciencia en el que entró después que pasaron efectos de la droga, al comprender que había matado a su esposa. El mismo Valero relató tras su detención en el hotel Intercontinental de Valencia que antes de salir de El Vigía había comprado 50 gramos de cocaína que fue consumiendo durante el viaje. Su condición fue empeorando a medida que pasaban las horas hasta que pararon en la capital carabobeña.

Las pruebas realizadas al boxeador dieron positivo para el consumo de drogas.

Perseguido

Eran las 5:30 de la madrugada cuando el “Inca” salió de la habitación. Estaba solo y se veía que se había bañado. A pesar de las cuatro horas que habían pasado desde que él y Yenifer Carolina, su esposa, finalmente se fueron al cuarto, el Inca seguía nervioso. Se tomó un café en el lobby y caminaba de un lado a otro retorciéndose las manos.

Llamaron en vano a la habitación y fue cuando el personal del hotel se atrevió a acercarse a Valero para decirle que estaban preocupados, pues ella no atendía el teléfono. Él sólo les respondió: “Es que no les va a atender porque la maté”.

Lo que siguió fue la detención. “El Inca” había llegado a la muerte convencido de que Yenifer pretendía que lo mataran.

La noche del sábado, en las horas de viaje desde Mérida, él se sentía perseguido, todos los carros le resultaban amenazantes. En cada alcabala del camino los guardias nacionales o los policías estaban esperando por él. Los movimientos de Yenifer a su lado eran, según dijo al ser interrogado, señales de que le indicaba a los policías de las alcabalas que lo mataran.

En ese tormento llegaron a Valencia y se fueron al hotel Intercontinental, pues ya no había manera de seguir el viaje. En la recepción estuvieron desde las 11:30 de la noche. Allí, Valero tampoco se sentía seguro, personas extrañas en la recepción lo señalaban.

Pidieron una habitación, pero antes exigió que la revisaran hasta debajo de la cama y así lo hicieron. Pero lo asignaron a una zona donde no había demasiados huéspedes. Con preocupación, los encargados del hotel lo vieron desaparecer aquella noche tras la puerta.

En la habitación “el Inca” terminó de consumir lo que le quedaba y luego lo acompañó con todo el licor que había en el bar de la habitación.

Y ya no supo más, o al menos fue lo que le dijo a los funcionarios que lo interrogaron.

Cuando despertó tenía las manos llenas de sangre y a su lado Yenifer estaba muerta con tres heridas en el cuello.

El admitió haberse bañado. Las pruebas de luminol dieron positivo en el baño, lo que demuestra que lavó la sangre e incluso una toalla que usó para secarse. La policía nunca encontró el arma homicida.

fuente: El Universal


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