Aún sin respuesta

Amarilis C. Rey

Aquel fatídico día, un grupo de 68 personas, entre ellos, 11 niños -había uno de tan solo seis meses de edad-, 11 mujeres y el resto hombres, abordaron el viejo remolcador de madera “13 de Marzo” para escapar del país.

Según testimonios de algunos sobrevivientes, recogidos en su momento por miembros del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, entre ellos Lázaro González Valdés (hoy en el exilio), quienes elaboraron un informe al respecto, el remolcador “13 de Marzo” fue embestido por los remolcadores Polargo 5, 2 y 3 y hundido a la salida de la bahía de La Habana.
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Jamás olvidaremos: 20 niños asesinados


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El gobierno, pasado un tiempo, calificó de accidente el hecho sin presentar a juicio ni culpables ni responsables de aquellas víctimas, cuyos cadáveres aun continúan en el fondo del mar.

Durante todos estos 18 años, muchos grupos pro democracia dentro de la isla, han tratado de rendir tributo a las víctimas del suceso, acudiendo en la fecha, a zonas del litoral habanero para tirar flores al mar. El gobierno, a través de la represión, ha tratado de impedir y en muchos casos lo ha logrado, el homenaje a esos compatriotas muertos.

En agosto de 2005, tres cubanos, a título de ciudadanos, enviaron una carta al Dr. Juan Escalona Reguera, entonces Fiscal General de la República de Cuba, donde solicitaban el esclarecimiento de los hechos y el castigo a los culpables.

La misiva, que tampoco ha sido respondida, comparaba el hundimiento del remolcador “13 de Marzo” con el fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina el 27 de noviembre de 1871, y enfatizaba: “Ese hecho marcó para siempre el despotismo peninsular con el único sellos que le cabía: la barbarie”.

En uno de sus últimos párrafos resaltaba: “Es absolutamente irracional, inmoral e inconcebible que los responsables de un episodio que deja ampliamente pequeños a los integristas del siglo XIX, se paseen por las calles de un país que se presenta a sí mismo como paradigma de justicia y libertad.”

Hoy los autores de esa demanda, Moisés Leonardo Rodríguez, Wilfredo Vallín y José Fornaris, opinan sobre el silencio gubernamental en relación con ese capítulo inconcluso.

Moisés Leonardo (profesor): “Fue muy impactante, sobre todo cuando se tiene acceso a las fuentes primarias que informaron sobre esa cosa horrenda. No quedó ninguna duda, y eso nos identificó plenamente con la condena. Por eso decidimos utilizar los canales legales sin tener confianza ninguna, pero fue un mecanismo para llamar la atención una vez más de la opinión internacional de lo que había ocurrido; pero además, para hacer un emplazamiento por las vías legales que ellos tienen, a los mismos culpables del homicidio, del asesinato, de las víctimas del remolcador. En su momento, la reconciliación de Cuba necesitará dar a conocer la verdad de las cosas terribles que ocurrieron. Y como en el caso de los estudiantes de medicina de 1871, a la larga, la historia también hará justicia.”

Wilfredo Vallín (abogado): “En el caso del remolcador, para nosotros es un crimen que no va a prescribir nunca, y vamos a exigir mientras vivamos que las personas responsables de ese acto sean llevadas a juicio. Porque si terrorista es Posada Carriles, en el caso que fuera responsable de lo del avión de Barbados que sufrió un sabotaje en 1976), y debía ser juzgado conforme a la ley, pues este crimen del remolcador para nada disiente de la actitud de Posada Carriles: es la misma cosa. Creo que en una Cuba futura habrá que levantar allí, en el lugar de donde partió el remolcador, un monumento a la memoria de esas personas para que la gente recuerde lo que la barbarie, el odio y la intransigencia política llevan a hacer a algunos. Como el monumento a los estudiantes de medicina, así debe quedar el monumento a las víctimas del remolcador 13 de Marzo.”

José Fornaris (periodista): “Desde mi punto de vista fue un acto de terrorismo de Estado, por eso es lógico hasta cierto punto, que no haya respuesta del gobierno a nada de lo que se plantee pidiendo justicia. La intención nuestra, pues sabemos que ninguna tiranía se juzga a sí misma, era demostrar que desde el punto de vista moral, tanto los que ordenaron el hundimiento como los que lo materializaron, siempre serán culpables. Será una obligación dentro de un proceso democrático en el país, sacar esos restos y sepultarlos de acuerdo a nuestras tradiciones, porque si no lo hacemos, en alguna medida nos haríamos cómplices de ese asesinato.”

fuente: Cubanet/Primavera Digital

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~ by Rafael Martel on July 14, 2012.

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