Piñasera en Puerta del Sol: los españoles no aguantan más a los andrajosos

Los españoles han dicho “basta” y están hartos de los “indignados”, un grupo de apestosos que ahora no se quieren ir de Puerta del Sol. Tanta lata han dado los apestosos que ahora son los comerciantes y los obreros los que han comenzado a protestar en toda España. En Barcelona las autoridades los sacaron a patadas de las plazas públicas donde pretendían vivir indefinidamente estos andrajosos. En Madrid el horno no esta para roscas. Y ya sabemos como son los españoles cuando se cabrean. En la tarde del jueves, 2 de junio comenzaron una protesta en plena Plaza de Sol. “Hay una peste aquí que ni la leche” nos dijo vía teléfonica un madrileño. “Estos tíos no se quieren ir de aquí y esto va a causar problemas porque ya no los aguanta ni el copón divino”, advirtió. Y es que los apestosos, conformados por socialistas radicales, hippies rezagados, marigüaneros y prostitutas, parece que se quieren quedar a vivir en el corazón de Madrid. Aquí la crónica del madriñelísimo ABC:
Los indignados son ahora los comerciantes. Más concretamente, los de bares, hoteles y pastelerías: la patronal que agrupa a la mayoría de ellos, Cecoma, no deja de recibir llamadas de socorro de un colectivo que «no puede aguantar más». Por eso, hoy mismo se presentarán en la Delegación del Gobierno para comunicar la celebración de una concentración frente al Ministerio del Interior «con la máxima urgencia». Y ese mismo día, harán un cierre patronal en Sol.
La situación en la plaza más emblemática de Madrid, visitada cada día por cientos de miles de personas —muchas de ellas turistas— tiene alarmado también al sector hostelero: la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) enviaba ayer una carta al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, alertándole del daño a la imagen del país.
Los comerciantes recuerdan que hace ya más de 15 días que la acampada de Sol se ha asentado en esta plaza, y que allí siguen cientos de personas, bajo lonas y toldos improvisados, pese a que la ocupación de la vía pública no cuenta con permisos legales. Hasta Tony Blair, el ex primer ministro británico, se ha manifestado sobre el asunto: en democracia, ha recomendado, hay que «escuchar las protestas que hay en la calle, pero no puedes dejar que te gobiernen». Un aviso para navegantes.
Salvador Santos Campano, presidente de Cecoma, irá hoy a la Delegación del Gobierno para comunicar su intención de realizar una concentración de comerciantes ante el Ministerio del Interior. «No queremos hacerla en la Puerta del Sol para evitar enfrentamientos, y además, creemos que Interior no ha defendido la Carta Magna». Esa protesta coincidirá con un cierre patronal entre los establecimientos de Sol.
Lucro cesante
«Hablo a diario con bares, cafeterías, pastelerías… no pueden aguantar más, están desesperados». Santos Campano reflexiona: «Nos piden paciencia, pero ¿quién les va a pagar el lucro cesante a estos comerciantes?». De igual opinión es Ignacio Lario, presidente de la Asociación de Comerciantes de Preciados y el Carmen (Apreca), que se lamentaba ayer de la inacción política: «La delegada nos pide paciencia, pero no nos da ninguna solución». No entienden por qué no se actúa ya: «En la plaza están durmiendo ahora ciento y pico personas; ya no es nada, no debería ser un problema para la Policía retirarlos, sin necesidad de ejercer ningún tipo de violencia». Es más, está convencido de que «la Policía Municipal ha desalojado plazas de “botellón” con más gente que ahora en Sol».
Actuar «ya». Es lo que ha pedido el Gobierno regional al ministro del Interior. No hacerlo, como ha ocurrido en los últimos 15 días, es, recriminó, «una irresponsabilidad gravísima» y un «incumplimiento de sus obligaciones legales». Permitir que no se cumpla la ley en Sol, añadió el vicepresidente regional, Ignacio González, es «un mal comienzo para las pretensiones futuras» de Pérez Rubalcaba, ahora candidato a la presidencia del Gobierno.
Problema higiénico
González recordó que el ministro del Interior es la autoridad competente en la materia, y le exigió que resolviera «con carácter urgente este gravísimo problema» porque «no puede seguir manteniéndose en el tiempo».
La acampada ya no da más de sí: del primitivo movimiento 15-M que «expresó la indignación ciudadana contra la política del Gobierno de España que muchos compartían, o incluso compartíamos», dijo González, se ha pasado a un «problema higiénico-sanitario» en la plaza. El vicepresidente insistió en que «no se puede permitir que personas que no cumplen la ley causen un gravísimo perjuicio económico a otros colectivos que pagan sus impuestos».
De la indignación inicial ya quedó constancia, recordó, en los resultados del 22-M, «con la caída estrepitosa que sufrió el PSOE». Pero la acampada sigue. Ignacio González respondió también a Rubalcaba, que dijo que la Policía estaba para solucionar problemas, no para crearlos, recordando al ministro que «la Policía está para cumplir la ley». Los empresarios —tanto CEIM como Cocem— se han puesto un plazo para aguantar: hasta el martes próximo. Si no se ha levantado el campamento para entonces, «pediremos otro responsable de la Policía, y me refiero a la delegada del Gobierno, o iremos a los tribunales».
Lea también Sodoma y Gomorra en Puerta del Sol: Chinches, drogas y sexo en vivo.




























