¡Generacion Y mete un buen post y Happy Birthday Yoani!

Yoani Sánchez cumple 34 años. Su blog es el más exitoso de la blogosfera cubana. Es para gente que arrastran la Y como Yamilili, Yupilili, Tayli, Raulyli y Fidelily. La felicitamos por su cumpleaños y compartimos con ustedes esta entrada sobre el libro de un hombre que creció sin saber que era el bien y el mal, y posiblemente todavía no so sepa, pero no importa, a vender libros se ha dicho. Compren el libro que bien puede ser otra perorata de otro hijo de los oligarcas cubanos que andan trotando por el mundo. Aquí parte de los que dice Yoani del libro de Juan Juan Almeida y desde Nueva York, sinceramente, ¡Felicidades!

Este cuarentón regordete cojea de una pierna, pero salta con humor descarnado en cada página de sus memorias. Parece querer decirnos que desde el yate, las cacerías en los cayos y el vodka bien frío, nuestras dificultades cotidianas se ven tremendamente desdibujadas, lejanas y poco importantes. De una vida picaresca y colmada de viajes, pasa Juan Juan –abruptamente– a la situación del hombre acusado y acosado. Una secuencia de interrogatorios, registros y detenciones le hacen experimentar lo que ha sido el día a día de los más críticos, de los opositores y de los disidentes en esta Isla. “Memorias de un guerrillero…” es la historia de una caída, de un desplome que se cuenta sin rencor, más bien con desparpajo. Lo narra alguien que aprendió –rápidamente– la acepción más extendida de la palabra “guerrillero”, aquella que implica luchar por un status, matar por ciertas posesiones, mentir por quedarse en el poder

“Yo soy sólo un ser humano que se crió y se formó entre corruptos, inmodestos y modernos corsarios que jugaron a ser estrictos, sencillos y guardianes del honor, pero olvidaron callar frente a los niños. Porque este niño creció admirando esos vicios heroicos y vandálicos que apologetizaron nuestros líderes haciéndome ver que el asalto a un cuartel, en un país con leyes, puede ser una cosa justa. Haciéndome ver que subvertir países con ideas extranjeras, usando métodos ilegales, era algo necesario. Haciéndome ver que los problemas del estado se solucionan más fácilmente si ahuyentamos a nuestros propios ciudadanos. Haciéndome ver que repudiar, desprestigiar, pisotear, golpear, escupir o encarcelar era una buena opción para aquellos que no piensan como el sistema exige. Haciéndome ver que el pueblo es una masa amorfa y lejana a la que se tiene en cuenta desde un estrado para elogiarla un poco, azuzarla otro tanto y luego regresar al aire acondicionado. Me hicieron ver tantas y tantas cosas que terminé confundido como millones de cubanos que no sabemos la diferencia exacta entre el bien y el mal.”

Lea toda la historieta y mucho más en Generación Y.

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~ by Rafael Martel on September 7, 2009.

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