Cubanos rinden homenaje a sacerdote asesinado
Cientos de cubanos de diversos credos desfilaron el viernes frente al féretro de Mariano Arroyo, un popular sacerdote español asesinado el lunes. Este el segundo sacerdote español asesinado en Cuba en el lapso de cinco meses.
El cadáver de Arroyo fue descubierto el lunes en la mañana en su cuarto de la parroquia donde prestaba servicios, en la urbanización costera de Regla, en la bahía de la Habana. La policía dijo que Arroyo, de 74 años, había sido asesinado, pero no existían detalles sobre el motivo.
El cardenal Jaime Ortega, que ofició una misa de cuerpo presente, decartó cualquier móvil político o religioso.
Hubo “comentarios insidiosos” sobre la muerte de Arroyo, de 74 años, “buscándole una significación antirreligiosa y aún antiespañola, con matices políticos”, dijo Ortega ante 1,000 personas en la Catedral de La Habana.
Según el prelado, el asesinato no es más que “la actuación de unos delincuentes, vulgares criminales de la peor especie”.
Aunque el oficio comenzó a las 09.30 de la mañana, desde muy temprano, el templo, ubicado en La Habana vieja, recibió a una larga fila de personas que, compungidas, dieron en último adiós a Arroyo.
Además de católicos, asistieron al oficio evangélicos y practicantes de la Santería cubana, los tres cultos mas extendidos en la isla.
Cheyla Karel, ingeniera militar de 28 años y santera, no conoció a Arroyo, pero escuchó a una amiga católica hablar muy bien de él. “Por eso estoy aquí, en solidaridad”, sostuvo tras pasar frente al féretro.
“Estoy consternada, esto nunca había sucedido en Cuba, que se asesinara a un sacerdote en su propia parroquia, es mucha crueldad”, declaró a la AFP María Peña, una ferviente católica y profesora de matemática, de 72 años.
Para Rodrigo Rodríguez, un radiólogo retirado de 90 años, que viajó 140 kilómetros desde la provincia de Pinar del Río para asistir a la misa, se trata de “un hecho insólito”, que debe ser castigado. “No quiero venganza, pero sí que se imponga la justicia de Dios y de los hombres”, apuntó.
Arroyo fue asesinado en la casa parroquial del Santuario Nacional de la Virgen de Regla, un barrio obrero del este de La Habana, donde tienen fuerte arraigo los cultos de origen africano, que reconocen en el mismo ícono a su oricha Yemayá.
Lea el resto de esta historia en El Nuevo Herald.




























