Dr. Felix Roque: Una vida al servicio de su país y sus pacientes

Por Frances Martel
Mirando hacia el futuro
Existir fuera de la esfera de influencia política y mejorar las vidas de miles de ciudadanos en el proceso parece el sueño imposible de un samaritano dedicado. Sin embargo, en los quince años que el Dr. Félix Roque ha practicado medicina en West New York, ha hecho de ésta fantasía una realidad más concreta que cualquier promesa de campaña. Conocido y aclamado en los más de 8,000 hogares que confían en sus habilidades médicas, el Dr. Roque se ha establecido como el experto más reconocido en el manejo de dolores severos y crónicos. Un hombre práctico por su naturaleza, él tomo el camino hacia el alivio de dolores porque fue por este medio donde encontró la oportunidad más grande de impactar a su comunidad de manera positiva y mejorar la calidad de vida de miles de manera muy real.
Cubano de nacimiento, el Dr. Roque emigró con su familia a los once años, como lo hicieron tantos, huyendo de las devastadoras condiciones creadas por la opresión del régimen castrista y el comunismo. Acostumbrarse a la vida en un mundo nuevo, con una cultura ajena y un idioma extraño no fue fácil, pero el Dr. Roque no permitió que la corriente fuerte del exilio arrasara con su futuro. Dejó de lamentarse por la vida perdida y al país que lo recibió con manos abiertas le dedicó los próximos 32 años.
El Dr. Roque todavía declara con orgullo que ingresar en el Army fue la mejor decisión de su vida. Le ha dado la disciplina y fortaleza para sobrevivir décadas de esfuerzo en uno de los trabajos más exigentes. También le ha dado los recursos para acumular experiencia practicando medicina ayudando a sus colegas y a otros desamparados a través del mundo. En 1991, cuando los colombianos de Armenia sufrieron la tragedia de un terremoto severo y el gobierno se encontró con un problema más grande de los recursos que tenían para enfrentarlo, Dr. Roque visitó el área con un equipo de médicos. Juntos distribuyeron más de 22 toneladas de medicina a los desamparados del terremoto. Su respuesta a las inundaciones en Jimaní, República Dominicana fue parecida. El Doctor donó equipos de transporte, medicina, y ayuda humanitaria adicional en su visita. Recientemente ha viajado a lo largo del país ayudando a veteranos de la guerra de Irak con dolores crónicos que resultan de lesiones en la guerra.
Y ahora el Dr. Roque ha dedicado tiempo a estudiar nuestra comunidad y diagnosticar una enfermedad política común en nuestra área. Familias y sus hijos no se sienten seguros al caminar las calles de West New York. Nuestros ancianos, muchos sin la habilidad de comunicarse en inglés, se encuentran solos al intentar pedirle ayuda a un gobierno local que parece seguir las reglas del movimiento anti-emigrante English-Only. Oficiales de Sanidad dejan señales obvias de su negligencia, y los huecos en las calles le dan a West New York un aspecto urbano parecido al de las calles más peligrosas de Detroit o Los Angeles. Mientras tanto, una cultura de avaricia, negligencia, y libertinaje moral ha secuestrado nuestro gobierno.
El pueblo de West New York reconoce que ésta no es la manera de correr una ciudad. Sólo hace dos años desde que el ex-alcalde, hoy honorable Congresista Albio Sires, mantenía nuestras calles limpias y seguras, siempre consciente de la gran responsabilidad del gobierno de proteger a sus ciudadanos y ayudar a los que estan más necesitados. El Dr. Roque recuerda estos tiempos y reconoce que sólo juntos podemos rehabilitar a nuestro pueblo. Juntos podemos rechazar a un gobierno que se interesa más en ayudar a sus amigos que a los necesitados. Juntos podemos recuperar un futuro que hace dos años era uno de los más brillantes del estado.
































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