¿El socialismo? Bien, gracias ¿y usted?

Si el Proyecto Varela era el cascabel que se le ponía al gato, las siete vidas del felino fueron reforzadas por el apoyo mayoritario de todos los animales domésticos del barrio y el zoológico nacional. Ahora hay que llamar a Mandrake, porque el Truco Varela salió mal. ¡Qué romántica idea! Cuántos detalles calculados en los que desperdiciaron cientos de horas y las mejores intenciones la oposición moderada cubana para caer ante el poder de convocatoria en el que los comunitas son más que expertos.

Pero este fenómeno de la víctima que clama por su verdugo va más allá del comunismo. Está sembrado en el conocimiento del cubanólogo más destacado en la historia de la Isla. Está firmemente basado en la firme convicción de que la mayoría de los cubanos vive esclava del materialismo: aquí la competencia es por las losas italianas y el mejor carro, allá es por una cassetera de videos, un pullover, el divino derecho, reservado para los más apasionados militantes, a ganarse el derecho a un televisor Panda, para que una vez obtenido sus familares en los Estados Unidos le envíen el dinero suficiente para adquirir el video recorder: y los “cassettes”, finalizando bebiendo unas cervezas compradas en las tiendas por dólares y celebrando la suntuosa “fiesta de quince” y la reunión para ver el “tape” que, gracias al paquete especial–con coronita y todo–le enviaron a la joven, para que después todos salgan a las calles a gritar a todo pulmón: ¡Socialismo para siempre!, ¡Puedo vivir sin libertad pero no sin Fidel!.

Es realmente una paradójica comedia que asombraría al más profundo de los dramaturgos y filósofos griegos, tan citados por los eruditos miamenses en sus largas disertaciones del “Diario Las Américas” y el desfile de estrellas que escribe los domingos en The Miami Herald y en El Nuevo Herald.

Esta manifestación popular va más allá de los ensayos constitucionales, basados en una constitución creada nada más y nada menos que por asesinos en masa: el materialismo ha destruido la identidad nacional, el reconocimiento de las derechos innatos del ser humano, por los que el Proyecto, eufemísticamente, ruega, a la manera de oposición servil.

Sí, todo este enredo está repleto de contradicciones. En Cuba reina el dólar, se pasan todo tipo de necesidades, la represión no puede ser más cruda.

Cada vez que tienen una oportunidad se tiran al mar miles de cubanos, pero salen 9 de 11 millones a la calle, ni cabizbajos ni perezosos, a declarar, agitando banderitas que el socialismo es su dios. “Los cubano-americanos que dicen luchar por la libertad de Cuba me han estado engañando por años”, escribe una columnista sindicada a través de los medios más prestigiosos de los Estados Unidos.

Su afirmación está basada en los 9 millones de cubanos que no desean un cambio en Cuba. Muchos escriben que los obligaron. Yo sé cómo trabaja el comunismo, viví bajo su implacable bota, pero no tengo una venda en los ojos: no se puede obligar a nueve millones de seres humanos a gritar, a agitar banderas y a dar vivas por Fidel. “There is something wrong in this picture”. Los sicólogos –que tienen una respuesta práctica para todo–le llamarían a esto el “síndrome de Estocolmo”, en sí un mecanismo de supervivencia.

¿Está acaso confundido el pueblo cubano? ¿Una generación mayoritariamente nacida después del triunfo de la revolución no reconoce la diferencia entre la libertad y la opresión? No. El pueblo cubano está claro en su posición porque el verbo nacional es Resolver. Por encima de Castro resolver. Por encima del socialismo –que para muchos es una abstracción simplificada en la lucha por la supervivencia –Resolver. Por encima de la libertad –que es un término desconocido para la mayoría –Resolver.

Y para resolver hay que ir a la Plaza de la Revolución. Para Resolver hay que robar. Para Resolver hay que marchar, ya sea por Patricio Lumumba o por la indígena socialista -Rigoberta Menchú– que ganó el Premio Nóbel o por la Guerra de Las Malvinas.

Algunos Resuelven más que la mayoría: golpeando a periodistas independentes, chivateando a cualquiera, fabricando causas, participando en “mitines de repudio”. Aquí la causa es lo de menos. La causa la pone Fidel. La gritería y la marcha las ponen los cubanos, sus esclavos. Marchas gritando “¡Paredón!” en el 59, marchas por los negros oprimidos en Angola en los 80. Marchas y más marchas porque hay que Resolver.

Es necesario y práctico ese pullover con el rostro de Elián, es necesario no señalarse porque hasta la nieta paga las consecuencias. Después de todo ahí están los aguafiestas, los llamados disidentes, los opositores, los heróicos periodistas independientes, con un 20 de Mayo frente a sus casas todos los días, humillados, perseguidos, encarcelados, pasando mil trabajos, mal mirados por todos. El precio de la libertad resulta muy caro. Para la mayoría de los cubanos, es mucho más fácil Resolver.

De cualquier manera en una sociedad totalmente materializada qué significado tiene la palabra Libertad para la mayoría de sus componentes.
Libertad, que conlleva en sí una esencia de corte espiritual no resuelve en la Cuba de hoy. Nueve millones de cubanos acaban de hablar, claro y alto.

Ellos miran ahora cómo el estado golpea y atosiga a los que se negaron a firmar y a votar por el pestilente dictado castrista, mal llamado “referendo”. Hombres como el periodista independiente Carlos Serpa Maceira, a cuya hija de 9 años la utilizaron como blanco de amenazas diciéndole que estaba poniendo en peligro el futuro de la niña por la vertical posición política del padre. O los nueve jóvenes que en Pinar del Río salieron a las calles a manifestar su inconformidad con la manipulación comunista de la comedia electoral, recibiendo una generosa paliza proletaria.

Son pocos, pero sus voces trascienden el sagrado verbo Resolver. Están por encima del bodeguero que salió a manifestar su amor por el socialismo, para no perder su promoción a administrador que le facilita la oportunidad de robar con más autoridad socialista. Están por encima del miedo que viene a ser el gran obstáculo, ya no entre el socialismo y los derechos humanos, sino entre la opción de resolver o no.

No, no fueron obligados a salir los cubanos a gritar para que el comunismo para siempre los mantenga como animales amaestrados, pregúntele a los más de 11,000 valientes que firmaron el Truco Varela. El truco consistía en utilizar las leyes de diablo para convertir el infierno en una iglesia.

Sólo nos podemos imaginar las carcajadas de Castro. Payá vino a bailar a casa del trompo. Un epidémico desorden moral nos plaga en el exilio y en Cuba: el orden, cuya clave es la unidad es un precio que la mayoría no está dispuesta a pagar, ni aquí ni allá, por la emancipación y la dignidad de todos.

Las opciones no se cierran, siempre han estado enclaustradas en el antojo de un líder. No usemos de pañuelo a los pueblos del antiguo bloque oriental: ésta es nuestra realidad que se extiende más allá de las frases usadas como himno para justificar la necesaria pastilla revitalizadora –que alimenta el ego de la matraquilla dominical miamense.

La realidad es que los pronósticos de los expertos de que éste sería el golpe que pondría en evidencia la inflexibilidad de Castro y su pandilla fue aplastado de un manotazo por el dictador. Justificado está que se engañen los que dependen de Resolver en la isla un plato de comida, un trabajo, un radio y una promoción.

No nos engañemos nosotros mismos ni utilicemos los medios de comunicación para cantar himnos. El Proyecto Varela, diseñado para desenmascarar a Castro sirvió para desenmascarar la gravedad de nuestra situación etica, la inmensa capacidad del cubano por sobrevivir por encima aún de la posibilidad de ser libres.

*Rafael Román Martel, es un escritor cubano que reside en New Jersey. Ha publicado “Barlow Avenue” y “Cuando se Acaban los Pueblos”. Es editor del periódico El Political Reporter de New Jersey.


2 Responses to “¿El socialismo? Bien, gracias ¿y usted?”

  1. wow Mr.Martel you have such great talent. “Es editor del periódico El Political Reporter de New Jersey. ” I would have never guessed.
    Proud of you mister!!

  2. Estimado hermano:
    Somos del movimiento UNION POR CUBA LIBRE (www.uncli.org). Nos gustara si nos facilites articulos y fotos! Sigue asi.
    Saludos y abrazo
    Uwe Rusch
    UNION POR CUBA LIBRE
    MIEMBRO DEL EJECUTI>VO CENTRAL
    Prensacubana.com

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