¡Agache la cabeza que vienen las elecciones!

Por Rafael Román Martel

Cuando usted va a algunas tiendas al comienzo del verano, verá letreros que dicen “¡Venta de Regreso a la Escuela!” (Back to School Sale!). Cuando comienza la escuela, verá en muchas tiendas por departamento letreros de “¡Venta de Halloween!”, y en noviembre comienzan los letreros de “¡Le quedan sólo 45 días para las Navidades!” No se ha comido usted el lechón y ya le están empujando a San Valentín. Usted coje la tarjeta de crédito y se va a una de las tiendas y se endeuda hasta el cuello. La publicidad trabaja. La publicidad está diseñada para trabajarlo a usted.

No esta usted solo amigo/a. Esto es suficiente para volver loco a cualquiera. Y es que el sistema está diseñado para que usted no piense mucho. Mr. Buch (como le dice mi papá y el presidente Chávez), Hillary, et al piensan por usted. ¿Preocupante, no?

Estamos en medio del verano del año 2007 y los debates presidenciales están a la orden del día. Esto es un cuchillo de dos filos. Si a usted le gustan los debates- la mayoría de los ciudadanos de este país ni siquiera los ven- todo está bien. Si usted es una persona normal, le empujan a Hillary Clinton y al extraño John Edwards y, si la cosa se pone demasiado tediosa, le mandan por la cabeza a Al Sharpton- el negro gracioso que corre para presidente todos los años. Falta un año y medio para las elecciones y los candidatos están hasta en la sopa. Esto es el sistema de zumbarle por la cabeza a los candidatos presidenciales quiera usted o no. La política siempre ha sido un gran negocio, pero ahora es toda una industria multibillonaria.

Siempre tienen un hispano domesticado (Bill Richardson) o a un viejo senador que hace chistes (Chris Dodd). Ahora tienen a Barack Obama, un afro-américano que tendría verdaderas posibilidades sino estuvieran las reglas del juego tan establecidas.

Hillary tendría posibilidades de ser electa con Obama, pero los dos se atacan para atraer la atención y los votos de los ingenuos ciudadanos; asi dividen el voto y distraen la atención de los verdaderos planes que piensa ejecutar el partido. Es parte de la vieja estrategia de confundir. Hillary da la impresión de favorecer a Edwards, pero con los Clinton nunca se sabe. Obama es suficientemente inteligente para saber esto y tiene que jugar la mundial para no caer en un error que lo ponga en un estado de emergencia política. Esta es la razón por la que el hombre decidió poner su vida en la página pública antes de que los Clinton lo hicieran por él. Simplemente, Obama está luchando no sólo por una candidatura por la presidencia, sino por su vida política, la cual sería desbaratada en un santiamén si tropieza o resbala.

El problema es que, como las tiendas por departamentos, los candidatos demócratas están cansando a todo el mundo. Además, estos candidatos lucen-como los artículos baratos, buenos y bonitos-una cosa cuando usted los compra y otra cuando los comienza a usar, cuando le puede dar un ataque por los defectos que traen. Hay una trampita: en política usted no puede devolver los artículos-léase candidatos-rotos.

Hillary Clinton, famosa por tirarle un jarrón a Bill(Clinton) y por sus comerciales que prometían hacer maravillas por los hispanos, es una imagen gastada, mejor dicho, restaurada por la cirugía plástica y los “imagemakers” que cobran cientos de miles de dólares para vender su imagen al pueblo nortemericano, incluyendo las minorías.

La senadora Clinton es una imagen del pasado. Sólo la ignorancia de los votantes y la especulación de la bolsa de valores la podrá sacar del museo. No olvidemos que fue en el pasado siglo cuando tuvo un papel brillante en la casi total destrucción del sistema de salud de este país, del cual el voluminoso y asqueroso Michael Moore se ha dedicado a desprestigiar. Es una táctica dual. Hillary y los liberales tratan de destruir el sistema de salud- que es quizá el mejor del mundo- y el gordo Moore lo ataca para que sea la misma Hillary, Edwards y la siniestra Nancy Pelosi los que traigan la panacea a las multitudes ávidas por no trabajar y que le den todo de grátis. El ejemplo lo dieron ellos, los Clinton, que sembraron una atmósfera de ineptitud e inmoralidad en este país jamás vista en su historia.

Si Hillary Clinton dice que el sistema de salud tiene que ser reformado está diciendo que tiene que arreglar el desastre que fue instrumental en edificar. Si ella promete arreglar o mejorar el sistema de salud en este país, Hillary es una hipócrita porque tuvo no uno, sino ocho años para hacerlo. Quizá su mayor hipocresía sea decir en sus comerciales de campaña que ella trabajará para los hispanos. A esta señora no se le ha visto un pelo por nuestra vibrante comunidad hispana.

Esta son gente sin escrúpulos.

Lo mismo intenta hacer con los negros norteamericanos cuando cambia de acento y en una iglesia afro-américana se puso a hablar como una negra. Esto enfureció a muchos miembros de esta comunidad que vieron el verdadero rostro de una mujer que, posiblemente, llegue a ser presidente de Los Estados Unidos.

La hipocresía es el seudónimo de la política. En esto los repúblicanos no se quedan atrás. Si usted cree que no los ha visto en televisión debatiendo, prometiendo y queriendo mucho a los hispanos, tiene razón. Están esperando que los demócratas lo tengan hasta el último pelo para entrar ellos en la pachanga. El carnaval repúblicano comienza en agosto con su nueva estrella política, Rudy Giuliani. Y desde agosto del corriente hasta noviembre del 2008 esta gente se va a asegurar que usted sepa lo buenos y baratos que son. Si usted decide ignorarlos, le será imposible. Si usted decide ignorarlos en serio, comience a hacer las maletas y múdese para otro planeta. Y hágalo con mucho cuidado. Si se enteran de que usted está en la luna o Marte averiguan su dirección y le mandan 500 cartas y panfletos vía cohete.

Si todo esto ya lo está atormentando, debe entender que la política y las compras no sólo son las dos fiestas nacionales, sino un deber y una obligación de todo ciudadano de este país.

Si usted no participa nadie lo obliga pero lo “participan” a usted en las decisiones en las que ya usted está incluído, con familia y todo. Eso sí, usted tiene derecho a quejarse y a gritar. Gracias a Dios y a la democracia de este país por eso, pero por favor no olvide pagar los impuestos. Asi que es mejor votar y hasta mirar los debates. Al fin y al cabo, como en el Twilight Zone, usted ha caído en una zona sin salida.


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