Federico Jiménez Losantos explica la política de “Podemos” que llevará a España a la Segunda Guerra Civil

•January 28, 2015 • Leave a Comment

El fiscal Nisman denuncia a la presidente Cristina Kirchner de encubrir atentado terrorista 15/01/15

•January 25, 2015 • Leave a Comment

El Salchichón oligarca, el SAPO PROLETARIO le habla a sus 200 seguidores!

•January 24, 2015 • 1 Comment

Los dos Pumas

•January 18, 2015 • Leave a Comment



Un puma chavista y otro democrático. ¿Cómo la ve?

Mob Justice – The Gus Farace Story

•January 17, 2015 • Leave a Comment

American

•January 6, 2015 • Leave a Comment

Cuba- Juicio al General Ochoa (1989 ) – completo

•January 4, 2015 • Leave a Comment

Happy 2015! Enjoy!

•December 30, 2014 • Leave a Comment

Crimen y Castigo: recordando al Comandante Huber Matos

•December 29, 2014 • 1 Comment

Por Rafael Román Martel

Miami, Florida, Marzo 1990

A pesar de estas reflexiones
proseguía su marcha,
sintiendo en forma definitiva
que ya no era tiempo de formularse preguntas

Fedor Dostoievski

Desde niño escuché su nombre en las reuniones que, a manera de justificada paranoia, se celebraban en mi casa por aquellos primeros años de revolución, mis primeros años. Más tarde escuché diferentes versiones de su vida, versiones de carácter acusatorio, otras de más o menos cautelosa alabanza. Siempre un aura de misterio envolvía su imagen. Más de 20 años atrás lo vi por primera vez en televisión, sentí regocijo por su libertad. Todas las vertientes llegaban a una misma conclusión: era un hombre probado en los rigores de la guerra. Se hablaba de él con gravedad pero, en comentarios tanto críticos como favorables, su nombre sacaba a relucir un tono de respeto acentuado por una calidad mítica.

Ahora estaba a unos pasos de él. Era un caluroso domingo, 18 de marzo de 1990, fecha en que los miembros del Movimiento 30 de Noviembre cerraban su primer Congreso en el hotel Dupont Plaza de Miami.

Lo observé desde una prudente distancia. Sentado en una silla alrededor de una mesa circular, su figura se antojaba de una frágil constitución. Su mirada tenía la propiedad del azul en un aplomo profundo, tendida en una fuerza de dignidad y mansedumbre.

Decidí acercarme. Dos de sus acompañantes se levantarón de la mesa y con cierta reserva escudriñan mis movimientos.

– ¿Puedo saludar al comandante?
Se apartan con un gesto de afirmación.

Extiendo la mano. Me presento. Se levanta de la silla. Entonces entendí que su aparente fragilidad física tenía la intención de una ilusión óptica. En su mirada llevaba las huellas del sufrimiento, de sus largos años de prisión, de las traiciones, de la infrahumanidad sufrida. Pero por encima de todo, transpiraba una inconfundible dignidad humana, la manifestación natural de un espíritu íntegro. En segundos su calidad mítica tomó un aspecto real. Estaba frente a un hombre excepcional, al que todos alli presentes-hombres que habían compartido con él el presidio político, la lucha por la libertad de Cuba y sus ideales- respetaban y admiraban.

-¿Comandante, sería tan amable de tomarse una foto conmigo?
-¿En qué año naciste? -me pregunta
– En el año de la revolución.
Por un instante queda pensativo – Sí cómo no, ¿a dónde está la cámara?

Rolando Infante, hermano del Movimiento 30 de noviembre nos tira la foto y me despido. En un instante se habían reunido alrededor nuestro unos hermanos que, evidentemente, habían pensado lo mismo que yo.

Hasta hoy la foto se encontraba perdida en los albunes familiares.

Jamás imaginé que este hombre escribiría uno de los libros más impactantes e influyentes que he leído en mi vida.

Ahora comprendo la magnitud de aquél comandante legendario, cuyo nombre escuchaba desde mi niñez y cuya resonancia histórica me hizo pedirle que se tomara una foto conmigo. Huber Matos es simplemente un héroe. Un ejemplo para todo el que intente graduarse de la difícil carrera de Hombre.

Editorial Tus Quets acaba de dar otro golpe, acaba de publicar otro libro que no se puede soltar. Y a la típica manera de Tus Quets, impecablemente editado.

Desde sus primeras páginas, en las que nos relata su salida de prisión, Matos nos da una perspectiva que ahonda en la humanidad de un hombre que ha vivido como un animal encerrado por 20 vitales años de su vida. Su relato es estremecedor porque llega a esas regiones en que la mayoría de los seres humanos confluyen: la humanidad y la apreciacion por la libertad. Nos relata incidentes que, a primera vista, parecen nimiedades, pero que cobran gran importancia en entender algunas de las facetas que olvida un ser humano, cuando ha pasado por las cárceles comunistas de Fidel Castro. Más importante aún, nos re-vela como, con todas las justificaciones para resistirse a hacerlo, un hombre se incorpora rápidamente al mundo de la normalidad y el civismo, cuando se ha vivido en cavernas dantescas por dos décadas. Algo mucho más fácil de leer que de realizar.

Maestro en la ciudad de Manzanillo, Matos es sacudido, junto a toda Cuba, por el ruín golpe de estado del dictador Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952. Decide hacer algo, poner en práctica sus ideales democráticos, que descansaban en la victoria del partido Ortodóxo en la elecciones, que se celebrarían en en julio de 1952 a través de la isla. Aqui comienza lo que viene a ser la primera parte del libro- y su incorporación a la lucha por la libertad de Cuba- donde, a pesar de concentrarse en los detalles de la guerra, reaparece la luz del día, una y otra vez, por encima del sacrificio de la lucha armada. Dentro de los precisos datos que Matos se ha esforzado en señalar, siempre vemos un rayo de luz, un signo de esperanza donde la abnegación que los revolucionarios ofrecen por la libertad de Cuba está encauzada a cobrar un significado prístino y concreto una vez alcanzada la victoria.

Curiosos pasajes, que solamente pueden ser narrados por un hombre que fue protagonista de aquella mal lograda revolución, nos revelan datos importantes sobre los hermanos Castro, sobre todo Fidel, en quien habitó y se manifestó la intriga, la mentira, la manera autoritaria y déspota desde el principio de la guerra. Los celos y la inseguridad de un Raúl disciplinado en la doctrina comunista, una doctrina que se ajusta armoniosamente con su personalidad y su naturaleza.

También nos lleva con minuciosa precisión por la topografía oriental, donde libró escaramuzas y batallas con su legendaria Columna 9.

El triunfo relatado por uno de sus principales protagonistas nos ofrece la oportunidad de enterarnos de sorprendentes revelaciones. El presidente de la república, Manuel Urrutia, confesándose rehén de los Castro. Un Camilo Cienfuegos que es tratado “como un muchacho” por el Máximo Líder. El temor de Fidel a ser blanco de un atentado mientras entraba a la Habana. Las huelgas que se efectúan en Camagüey por las turbas del pueblo, que muestra su disgusto ante lo que considera una escasez de fusilamientos en esa provincia.

En 1959 el cubano pide sangre, sangre a borbotones. Los juicios sumarísimos y los fusilamientos son la fiesta nacional.

Sólo meses después de la victoria se desenmascara el plan de comunizar a Cuba y llega una noche que lleva 43 años expoliando los derechos de los cubanos.

Esa noche que Huber Matos quiso advertir en su carta de renuncia presentada en 20 de octubre de 1959.

Ese fue su crimen.

Movido por sus convicciones democráticas y por su conciencia civilista, presenta su renuncia sin amenazas, con respeto, poniendo al relieve el mismo comportamiento que había demostrado a lo largo de su vida. Matos sospechaba que esta acción podría originar serias consecuencias. Nadie mejor que él había sido testigo de la conducta de los Castro. Nadie mejor que él había palpado el estado de enajenación en que se encontraba el pueblo cubano, el cual cantaba a la muerte en las calles bajo el lema de ¡Paredón, Paredón, Paredón!

No hubo sedición, ni proyecto de guerra, ni rastro de conspiración. Pero para Fidel una carta de renuncia de un hombre que se había probado superior a él en la guerra y en la paz, significaba una amenaza. Un hombre como Matos tendría muchos a su alrededor en pocos días incitándolo a curvar la entrega castrista. Entonces, como tradicionalmente reocurre en las revoluciones, los compañeros de lucha se convierten en verdugos, a nombre de la revolución que los pueblos adoran a gritos, embadurnándose de bochorno y de sangre.

En una narrativa sin pretenciones, sin necesidad de éstas, Huber Matos nos describe con cronométrica memoria, los detalles de aquel arresto, del proceso de su kafkeano juicio. De la conducta de un Fidel Castro sin calificativos justos a su proceder.

Es interesante ver como al final del juicio, sin argumento ante la verdad, los comunistas apelan a un recurso que había ocurrido en la revolución francesa. Cuando los hombres de Robespierre deciden eliminar a Danton y éste los desbarata en un juicio público, cierran la sala al pueblo para llevar a cabo la justicia dictada por Los Hombres de la Montaña. En el caso Matos, los Castro tenían su propio Fouquier-Vintille: Sergio del Valle.

Descartando la veraz defensa de Matos y su abogado, lo llevan de noche a la sala, cuando sólo el tribunal está presente y lo sentencian a veinte años de prisión.

Ese fue el castigo.

Días antes había sido juzgado por el pueblo según las acusaciones de Castro. Fidel arengaba a las masas a pedir a gritos su fusilamiento. Esbirros nadando en el río de sangre que orgásmicamente sacudía a Cuba pedían la cabeza de Huber Matos en estaciones de radio. Las turbas se lanzaban a la calle a cegar otra vida. Esta vez era la de un hombre que los había liberado de la dictadura.

Eran días en que la novedad se ajustaba a saciar ese matiz morboso del carácter cubano exacerbado en el festín de los fusilamientos, celebrados con peculiar barbarie periodística semanalmente por la revista Bohemia. Fotos de fusilados circulaban en las casas, donde se tomaba café al son de la risotada, la curiosidad y la burla a costa de los que habían sido ametrallados por los pelotones revolucionarios. La crueldad era el código de moda. A esto se sumaban los editoriales de Revolución, con su flamante publicista, Carlos Franqui, repletos de fervor, impulsando a la demoledora máquina de los jacobinos cubanos mientras realzaba la figura de Fidel a magnitudes olímpicas.

Fueron pocos los que, como Pedro Luis Boitel, rechazaron la desproporcionada justicia revolucionaria, que una vez administrada a los esbirros y torturadores batistianos, les cayó encima a los mismos que la habían puesto en marcha.

Eran días en los que algunos de los escritores que ahora no se cansan de lanzar diatribas contra el dictador, se juntaban en palcos especiales de La Cabaña para contemplar algún fusilamiento de turno. Era entonces una forma de demostrar que se era un verdadero revolucionario, de similar manera que hoy apoyan todavía algunos con sus escritos al viejo dictador y a su estación de crímenes. Algunos. como Miguel Angel Quevedo, tuvieron un gesto de remordimiento y se suicidaron. Otros viven hoy en lejanos y solitarios apartamentos de capitales europeas.

Es justo acusar a Fidel Castro del desastre cubano. Pero también es fácil. Descarga sobre un hombre toda una labor que jamás pudo realizar solo. En aquel carnaval de sangre, en aquellos juicios estalinistas participaba la mayoría del pueblo cubano, que de una u otra manera los apoyaba. Matos sabía que el precio de su renuncia podría ser caro, y aunque sus oficiales y soldados reaccionaron con lealtad-dos se suicidaron-estaba solo, increíblemente solo en aquel estado anormal de las cosas. Sólo puedo imaginar la euforia de 1959 cuando observo 43 años después, a millones de cubanos agitar banderas y gritar consignas pro comunistas, a pesar de que esta ideología los ha llevado a la más paupérrima miseria material y humana que jamás se haya visto en nuestra isla.

Una especial venganza desatan contra Matos. La intención es diezmarlo, humillándolo con tratos inhumanos, aislamiento, celdas de castigo, intentos de procesos de abla-ndamiento, golpes, torturas, presiones a miembros de su familia, anulación de visitas por años y el continúo tableteo verbal : ¡De aqui no saldrás vivo! Matos responde con una conducta heroíca frente a los esbirros castristas. Con singular austeridad y estoicismo resiste las golpizas, la falta de atención médica, los insultos y torturas en sus genitales, donde lo punzaron repe-tidamente con una aguja de inyectar.

La resistencia a tanto abuso y vejación, su espíritu indomable frente a las acciones de piltralfas humanas vestidas de oficiales de Seguridad del Estado y el estado de aislamiento en que lo mantienen por su condición de líder, lo coloca en un sitio singular para relatar su experiencia – que si bien es la de los presos políticos cubanos – retiene un aspecto único.

Matos se abstiene del discurso, de la catilinaria, manteniéndose fiel a un detallismo que se puede calificar de disciplina militar aplicada al orden literario. Esto nos mantiene alerta a la cantidad de datos, fechas, acontecimientos, arbitrariedades y anécdotas que le ocurren o llegan a él tanto en la guerra como en la prisión. Matos no nos deja salir de su espacio, donde atrapados vivimos con él su experiencia. Cuando habla de acontecimientos ulteriores que transcurren durante su tiempo en la guerra o en la cárcel, lo hace sin desviarse un ápice de su mensaje autobiográfico. Asi nos hace pasajeros de sus vivencias, por las cuales también vemos el mundo exterior.

Si bien nos deja saber su frustración y su rabia ante lo que cualquier ser humano dudosamente soportaría, su verbo no es odio, su venganza es la verdad; el hecho de que un hombre pueda pasar la prueba de la maldad y el abuso inconcebibles con su dignidad humana muy por encima de una realidad impuesta por el terror.

El golpe que este libro descarga contra Fidel Castro viene a ser de una contra acción que emanó del dictador y sus secuaces, a manera de boomerang explota en el núcleo inmundo del propagador y ejecutor del odio, el destructor de vidas. Es la perfecta ejecución de una emboscada de magnitud internacional, el contra ataque feroz de la razón ante la más dañina intención, que fue creando su propio cerco por más de cuatro décadas.

Lejos del arrepentimiento de Raskólnikof, Fidel cometió este y un millar de crímenes con absoluta ausencia de una conciencia que lo asemeje al personaje del escritor favorito de Matos. El crimen fue en La Habana-como diría Machado, el castigo, en las rejas tropicales del infierno. Tanto crimen-real o irreal- como castigo, rebasan los límites de la lógica, lo que hace palidecer la imaginación de los novelistas ante realidades como las que describe Cómo Llegó la Noche.

Pasajes que rebasan la imaginación se interpolan con el humanismo de hombres como Jorge Valls o Silvino Rodríguez y de otros tantos que no pudieron narrarnos el límite de lo siniestro, dejando sus vidas en las horripilantes catacumbas del régimen comunista cubano.

Encontrarse con la cabeza de una rata en la mísera comida, recibir palizas, maltratos verbales, amenazas de muerte. Ser llevado ante un palo de fusilamiento con la certeza de que serás fusilado para ver como se ríen los esbirros de lo que consideras tus últimos momentos. Ver como tus compañeros se convierten en cadáveres vivientes ante la impotencia de tu situación. Recibir los insultos más degradantes y mal intencionados, sentirte como un animal encerrado con la perenne amenaza de que éste será el último día de tu vida. Ser torturado con una jeringuilla que un verdugo socialista introduce en tus testículos una y otra vez. Ser arrebatado del derecho de ver a tus familiares, ser arrebatado de todo derecho, de todo derecho humano, es parte de lo que Huber Matos y los expresos políticos cubanos sufrieron y sufren en las cárceles castristas.

¿A nombre de quién se cometen estas atrocidades? ¿De Marx y Le-nin? ¿Del Che Guevara al cual hay que emular? ¿Del socialismo? ¿De qué infectado vientre salieron estas hienas? ¿Qué luna maldita los vio nacer?

Ayer era Huber Matos, Israel Abreu, Carlos Calvo, Mario Chanes de Armas y otros miles. Hoy son Léxter Téllez Castro y Carlos Gonzáles Leiva, uno en huelga de hambre hasta que se le respeten sus derechos humanos o hasta la muerte. Otro, ciego, defensor de los derechos humanos, siendo torturado por el mismo régimen que concentró toda su energía en acabar con el comandante Huber Matos y cientos de miles de hombres y mujeres que cometieron el crímen de aspirar a ser libres, o ni siquiera de eso, quizá de escribir una carta de renuncia, por ejemplo.

Si la primera parte del libro es sumamente interesante, la segunda viene a ser un viaje hacia lo desconocido para cualquier ciudadano de un país libre, donde se ejerzan los más elementales derechos humanos.

Interesantes libros van saliendo a la luz desmitificando la imagen de la revolución cubana y del comunismo internacional. Contra Toda Esperanza, de Armando Valladares denunció de manera contundente las atrocidades en las prisiones castristas. Tan impactante como Life and Death in Shanghai, de Nien Cheng, tan comprometido con la verdad como el voluminoso trabajo The Black Book of Communism o The Killing Fields, Cómo Llegó la Noche es un testimonio irrefutable que se alza sobre todo intento de justificar el extremismo totalitario en nombre del socialismo.

Todo esto y más, narrado con limpieza en el lenguaje y una autenticidad que traspasa páginas y dudas, sufrió el comandante Huber Matos por el delito de redactar una carta, en la cual mostraba su desacuerdo con Fidel Castro en relación con el comunismo que al final destruyó la isla. Una vez que Fidel declaró a la isla un estado marxista-lenilista, Matos continuó en la cárcel; ahora quizá por haber pronosticado lo que ocurriría.

Si bien estas memorias dejan espacio para especular sobre lo que el comandante no dijo-como la conducta de algunos revolucionarios en la sierra, donde se asesinó a decenas de hombres por el simple hecho de una acusación de chivato y donde los juicios sumarísimos eran la orden del día-explícito queda que su vida es un ejemplo, paradójicamen-te una contradicción a todo lo que el régimen cubano se ha concentrado en proyectar a cerca de sus líderes contemporáneos.

¿Pasó la noche para Huber Matos? Eso jamás lo sabremos. Lo que si queda nítidamente plasmado es que su irreprochable conducta ante todo lo que le propuso la vida, engalana de prestigio y de hombría la larga y sangrienta historia de Cuba.






¿Podría el apoyo de USA a la dictadura de Castro ser el fin del chavismo?

•December 27, 2014 • Leave a Comment

Hoy leí el artículo más lúcido sobre la nueva etapa de la grotesca pachanga cubana y sus nuevos-o tal vez no tan nuevos aliados: Los Estados Unidos. El artículo, que llegó a mis ojos vía un buen amigo, Angel Barquín, está nada más y nada menos que escrito por el Premio Nobel, Mario Vargas Llosa y explica, a todo lujo de opinión, como el mejoramiento de las relaciones entre los dos países serviría para consolidar la oligarquía castrista sin brindar mucho alivio al sufrido y sumiso pueblo cubano, al cual ni en la era colonial fue sometido a tantas vejaciones como lo ha sido por los últimos 57 años.

Sin embargo-o con embargo-también existe la posibilidad de que Los Estados Unidos le hayan tirado el salvavidas al Cartel Castro asegurándoles que son precisamente los enemigos ‘Yankis’ los que, ahora en momentos difíciles, son la única salida porque ya Venezuela no da más y mucho más importa Venezuela que Cuba.

El hecho de que el petróleo haya caído un 50% en un mes y la economía y la sostenabilidad chavista esté en el piso no es una coincidencia.Tampoco es una “guerra económica”, frase calcada e impulsada desde el castrismo por el circo de muñecones televisivos del Canal de Todos los Venezolanos.

Es muy posible que es tiempo de que Nicolas Maduro y su conjunto vayan recogiendo las maletas.

Ya han robado bastante.

Si el petróleo se mantiene a $48 o menos la receta está en práctica. En el próximo cambio de administración, si es que Maduro llega éste, bien valdría apoyar a Cuba por ganar a Venezuela, con mucho más que explotar mientras se comienza a saquear las amenidades que la isla ofrece a los turistas norteamericanos y a los dóciles cubano-américanos que desde hace muchos años mantienen buena parte de la dictadura. Este año que se nos va también se le fueron tres mil millones de dólares a los cubano-américanos y otros seres nacidos en Cuba en ayuda a sus familias y todo tipo de entretenimientos en el país con la prostitución más barata, por lo menos de este hemisferio.

Raúl, zorro al fin (y de los malos) tiene que jugar las cartas muy bien porque el Casino no cree ni en su madre, ni los hijos que ésta venda.

Es posible que Raúl Castro haya vendido a Venezuela con la seguridad de este país que, de una u otra forma, advierte a Venezuela en caída y con ésta Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y el resto de la indiada que ha abusado del populismo sobre las masas vagas, pobres e ignorantes.

La realidad es que para un prágmatico hijo de españoles toda esta gente no es sino una tribu.

Es posible que todo sea una jugada de la política, en la que siempre el banco del casino nunca pierde.

Y Raúl, más pragmático que su hermano “El Demonio” (viejo y cansado de hacer maldades) haya cuadrado la caja con Los Estados Unidos.

De todas formas Maduro y Celia y Diosdado y el resto de la banda son neófitos en esto que es la geopolítica. Son fácilmente manejables, deportables con los millones robados, son vulnerables a la guerra informativa, que aunque los llamados chavistas gritan por todos lados, jamás ha sido aplicada a Maduro y su entorno.

No existe ideología posible para una pandilla de rufianes; sólo intereses.

Intereses baratos para un imperio, fácilmente manipulados. Y en cuanto a Cuba sostener la dictadura comunista es siempre un gran atractivo que trae alguna que otra ganancia. Es algo así como tener un zoológico que usted visita, se tira fotos con las especies que andan en taparrabos mendigando un trozo de caramelo, prostituyendo a sus jóvenes por unas escasas monedas mientras los domadores gritan a todo pecho que el gobierno que los envía en cruceros, que hacen billones a costa del trabajo-o el negocio- de los animales que se han escapado y los turistas atraídos por las reliquias del pasado traen a la nomenklatura para sostener la más brutal represión en el poder.

Maduro y el conjunto, por otra parte, no tienen otra salida. Venezuela es tan importante para el imperio como la sufrida Eucrania lo és para Putin y sus fantasías imperialistas.

Existe la posibilidad, bastante real, de que Cuba sea una vez más una ficha en el juego de la política internacional y de que Venezuela sea el anzuelo de los Castro, anzuelo que no mata pero ata perennemente al pueblo cubano a una renovada colonización impuesta, ya no por la USSR ni por la Enmienda Platt, sino por los dueños de la finca y los norteamericanos, quienes siempre han sostenido al ganado y que tienen en su visión futurista, mayores conquistas e intereses.

Simple Minds – Don’t you forget about me – The Great 80’s

•December 27, 2014 • Leave a Comment

NYCP Officers Ramos and Liu in the Hand of God: De Blasio MUST Resign!

•December 27, 2014 • Leave a Comment

As I watch NYPD Rafael Ramos Funeral live I can’t but respect Police Officers, their dignity when they’ve lose two of their own, two of their best, who were executed by the hands of a cold blooded killer, a hater, a looser. The scum of earth. I hope this great city does not fall back in the 70’s and 80’s: I hope De Blasio resigns. No matter how dignified and disciplined the officers are they’ll never forget that their own mayor turned against them and for the dirty low-lifes who are trying to destroy this great city. My prayers for the family of Officer Ramos and Officer Liu!

CUBA ASSERTS RIGHT TO HARBOR U.S. CRIMINAL FUGITIVES

•December 26, 2014 • Leave a Comment

by FRANCES MARTEL BREITBART NEWS

In yet another sign that the Cuban government has no intention of changing its behavior towards the United States in response to President Obama’s restoration of diplomatic relations with the communist regime, the nation’s head of North American affairs asserted that it was Cuba’s “legitimate right” to harbor criminal fugitives on the island if it so wishes.

Speaking to the Associated Press, Josefina Vidal, who holds the North American affairs title, explained that the Cuban government had no intentions of returning certain individuals convicted of high crimes in the United States to American custody. “Every nation has sovereign and legitimate rights to grant political asylum to people it considers to have been persecuted… That’s a legitimate right,” she insisted. “We’ve explained to the U.S. government in the past that there are some people living in Cuba to whom Cuba has legitimately granted political asylum,” she added, noting that there is no relationship between the two nations that necessitates any extradition.

Extradition has become a pivotal question regarding President Obama’s decision to reinstate diplomatic relations with Cuba. While the United States returned three Cuban spies– one convicted of conspiracy to murder– Cuba’s only concession in the White House deal with them has been to return USAID worker Alan Gross to the United States. Cuba continues to serve as a safe haven for an array of criminals– from the leaders of the multinational terrorist organization the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC) to American murderer Joanne Chesimard, the first woman to be placed on the FBI’s Most Wanted Terrorist list. Chesimard killed a New Jersey state trooper in 1973 during a gun battle, and arrived in Cuba after escaping from jail, having been issued a life sentence. She is believed to live freely in Cuba, her name even available in the phone book.

New Jersey governor Chris Christie sent a letter to President Obama this week demanding that the President call for the return of Chesimard to American hands. Her freedom, he wrote, “is an affront to every resident of our state, our country, and in particular, the men and women of the New Jersey State Police, who have tirelessly tried to bring this killer back to justice.” While Vidal did not mention Chesimard by name, she insisted that Cuba had a right to grant “political” asylum to those American citizens who live there as a means of escaping American justice.

The White House has yet to respond publicly to Governor Christie’s letter. In a statement sent to ABC News last week, the United States Department of Justice said the government will “continue to press for the return of U.S. fugitives in Cuba to pursue justice for the victims of their crimes in our engagement with the Cuban government.” ABC News notes that other criminals living in Cuba include a Puerto Rican separatist terrorists and several others accused of or convicted of murder.

Cuba Comunista: no hay respeto para los vivos ni los muertos. El escándalo de las funerarias en Cuba Si la vida es un calvario, a la muerte no le va mucho mejor

•December 26, 2014 • Leave a Comment

viernes, diciembre 26, 2014 | Ernesto Pérez

funeraria LA HABANA, Cuba. -El irrespeto por los restos humanos en los cementerios cubanos es un fenómeno tan habitual que ya pocos se escandalizan al escuchar noticias sobre el tema, casi siempre divulgadas de boca, en boca porque los medios de prensa oficiales, como sucede con un sinnúmero de temas, o tienen prohibido informar sobre tales cuestiones o, simplemente, no las consideran algo relevante.

Sin embargo, en Cuba, el abandono de los cementerios es un problema menor si tenemos en cuenta que todo el proceso de la muerte se convierte en una verdadera tragedia que no comienza con las profanaciones de las tumbas sino desde mucho antes del fallecimiento. Desde la incapacidad de las instituciones de salud para garantizar una muerte digna a los enfermos terminales, debido a las pésimas condiciones y la falta de personal que exhiben, hasta la irrespetuosa manipulación de los cadáveres en la mayoría de las morgues y funerarias del país, todo contribuye a empeorar la situación.

Desde el momento de la defunción hasta el enterramiento o cremación, se sucede una cadena de desatenciones que transforman el normal proceso de duelo de cualquier familia en un verdadero infierno. La manera de transportar los cadáveres, el descuido al amortajarlos, la chapucería en las ofrendas florales y en las decoraciones de las salas de velatorios, la pésima confección de los ataúdes, la suciedad del entorno, son algunas de las causas de que los cubanos de a pie sientan como un verdadero suplicio ese instante de darle el último adiós a un familiar o amigo.

A la entrada de una funeraria de Centro Habana, un trabajador de comunales, Eladio Flores, nos comenta sobre las condiciones en que llegan los restos humanos al lugar y del mal momento que viven los familiares al recibirlos en tan pésimas condiciones:

“Vienen de la morgue con las manos y las piernas amarradas con mangueras de esas que usan para poner los sueros, amarrados como si fueran puercos. Todos vienen mal cosidos y llenos de sangre y restos de la autopsia y con algodones sucios saliendo por la boca. Es horrible lo que uno tiene que ver todos los días. […] Aquí hay una señora a la que la gente le paga para que limpie los cadáveres pero ella es la misma que limpia el piso y eso ella lo hace por su cuenta, para ganarse un dinero extra. En realidad son los familiares quienes deben encargarse de limpiar y vestir al muerto. Aquí no hay condiciones para hacer bien las cosas. A veces hay que salir a buscar el agua en pepinos [botellas de refresco] y entonces con los mismos trapos viejos se limpian más o menos pero solo lo que es la cara y los brazos porque el resto del cuerpo se queda siempre lleno de sangre. La ropa tapa todo eso. Y allá atrás no hay luz para ver lo que se hace. Yo le digo a los familiares que no entren para que no vean cómo vienen los muertos pero alguien siempre tiene que ayudar a vestirlos. Esa mujer [la que limpia] no puede ella sola con todo”.

En la funeraria La Nacional, en la Calzada de Infanta, en el municipio Cerro, los instrumentos de limpiar el piso son almacenados en el ascensor donde conducen los cadáveres a las capillas. Un chofer de un carro fúnebre que presta servicio en el lugar y que deseó no revelar su identidad, nos habla de algunas anomalías que ocurren a la vista de los dolientes. Refiriéndose a los ataúdes, nos dice:

“Parece que los pegan con saliva. Yo he visto muchos llegar desbaratados al cementerio y después para sacarlos del carro es tremendo problema. Se desclavan con el menor golpe, la madera tiene comején. Cuando llega el camión, los tiran contra el piso, claro que se tienen que romper, pierden los fondos, se rompen los forros. […] Las cajas no tienen cristal para que puedas ver la cara del muerto. La funeraria lo quita en cuanto cierran la caja porque es el mismo que usan siempre, para ahorrar”.

Incluso en funerarias como Calzada y K, en El Vedado, donde son velados algunos dirigentes y figuras públicas de cierta relevancia, el abandono de los baños y el deplorable estado de la cafetería, así como de las capillas destinadas al pueblo, revela el poco interés del gobierno por los despojos de esas personas a las que demandaron sacrificio y fidelidad durante décadas. Pero, en contraste con las otras instalaciones fúnebres del país, en Calzada y K se practica una especie de servicio diferenciado, donde se reservan los mejores ataúdes para aquellos pocos que el gobierno considera dignos de un final “decoroso”. Para ellos, también se reservan adornos florales de mayor calidad así como carrozas especiales.

Para todas las funerarias, los adornos florales están regulados por cuotas estrictas que favorecen la práctica del soborno para obtener un mejor servicio. El cotidiano desabastecimiento a veces ha provocado la ausencia de flores en los velatorios de las personas más humildes y ha obligado a que los dolientes con mayor poder adquisitivo tengan que adquirirlas a altos precios en los mercados en divisas, donde jamás faltan las mejores ofertas pero a precios astronómicos donde una simple rosa puede costar entre 1 y 5 dólares, más de tres veces lo que gana un obrero en una semana de trabajo.

Aunque la poca cercanía familiar y sentimental con el fallecido le permite narrar los hechos desde la chanza, Idalmis Lorenzo, vecina de Arroyo Naranjo, nos describe las vicisitudes del funeral de un tío paterno en la funeraria de la calle María Auxiliadora, en su municipio de residencia:

“[…] el cadáver llegó a la funeraria a las 6 de la tarde, y todos estábamos allí desde las 11 de la mañana, sin comer nada, ni tomar agua, porque en la cafetería no había nada, solo cigarro y ron. ¿Tú sabes lo que es vender ron en una funeraria? […] Cuando llegó, yo tuve que ayudar a limpiarlo y vestirlo porque mi prima estaba muy mal y yo no quería que viera aquello. Yo misma tuve que acomodarle algunos algodones y taparle los costurones con la ropa y el pelo. Era un desastre. Aquel no era mi tío, lo habían tratado como a un animal. […] En la capilla no había luz y mi esposo tuvo que traer dos bombillos de la casa. También tuvo que traer agua y café porque no había nada, ni donde sentarse. La gente estaba fuera de la funeraria, sentada en el piso, en la acera. […] Las flores llegaron al otro día por la mañana porque el jardín [establecimiento donde se comercializan las flores para los servicios fúnebres] estaba cerrado y no tenían nadita. Había que esperar hasta el otro día y entonces mi hermana trajo unas flores plásticas para que no se viera aquello más mal de lo que estaba. […] Fue casi como una hora antes de salir para el cementerio que llegaron las dos coronas y el cojín que habíamos pedido, eran de flores feísimas, apestosas. A mí que me incineren [dice mientras ríe]”

Son numerosísimos los testimonios de personas que han tenido que enfrentarse a situaciones similares y, a pesar de las quejas acumuladas durante años y las denuncias públicas ya sea desde el periodismo independiente, la literatura, el humor o la cinematografía, las instituciones implicadas, todas administradas por el Estado, no se dignan a ofrecer una respuesta favorable. La causa no sé si habría que buscarla en el cúmulo de incapacidades de un gobierno o en el estatismo y el espíritu de conformidad, casi enfermizo, que padece una buena parte de la población de la isla. Sea lo que fuere, lo cierto es que, si la vida no vale nada, entonces a la muerte, en Cuba, no le va mucho mejor.

Un abrazo muy Cristiano en Navidad al Héroe del 2014: Leopoldo López, Cristo Siempre contigo!

•December 25, 2014 • Leave a Comment

The Power of Love: Aut Christus Aut Nihil!

•December 25, 2014 • Leave a Comment

Merry Christmas and a Happy New Year!

•December 24, 2014 • Leave a Comment

Caimán Productions documentary: “Tributo a papá”

•December 24, 2014 • Leave a Comment


Part II
Part III
Part IV
Part V
Part VI

María Corina Machado: A mis hermanos Venezolanos Feliz Navidad

•December 23, 2014 • 1 Comment

Hundreds of NYPD police officers stood in silent salute as they remove the bodies of Liu & Ramos

•December 21, 2014 • Leave a Comment

Marco Rubio Says Cuba Will Continue “Cracking Heads”

•December 20, 2014 • 1 Comment


Obama’s Hands with the Castros Sealed with the Blood of Martyrs

•December 18, 2014 • Leave a Comment

It’s just sinking on me and it hurts. After day speaking to the press about Obama’s decision, it started sinking deep. I can’t help but thinking about my brothers of the 30th of November, the more than 400 of its members that fell in front of a firing squad in just one day: August 31 1962. The score of thousands who fell, the score of thousands who suffered under Castro’s hate.The countless martyrs like Bienvenido Infante and Pedro Luis Boitel and the endless list. The political prisoners like Mario Chanes de Armas, more than 30 years in the Cuban Gulag and the countless others. The thousands that lost their lives trying to scape the island-prison. I thought about my parents and their sacrifice to take me out of Cuba and the countless parents that did the same for their sons and daughters, always confident that the US would not betray their dream of restoring democracy to the land they loved, and still left for the sake of their children’s future.I progressively kept on thinking about the 30+ years that I put my grain of sand, endless hours into a democratic project for Cuba, the beatings, the fights, the debates, the huge protests in NYC in the 80’s and 90’s, the struggle against all odds but always with the hope that one day freedom would prevail in Cuba. I keep on thinking about people that I have admired most of my life like Israel Abreu and Mario Fernandez the first imprisoned for 16 years, the second a Man who dedicated all of his life to promote democracy in Cuba. All for nothing. And to think that I went against my own people to campaign twice for Obama because my father always told me that he would take me to a place where I could speak freely, without fear. I’ve done that. Based on my father’s promise I hope that the Wrath of God falls on Barack Obama and his generations in a trillion manifestations. His treaty with the Castros is sealed in the blood of martyrs.

FOR CUBAN EXILES, OBAMA PUSH ANOTHER HIGHWIRE ACT IN THE CIRCUS OF COMMUNISM

•December 18, 2014 • Leave a Comment

by FRANCES MARTEL- BREITBART -18 Dec 2014242

UNION CITY, New Jersey– I am so happy my grandparents did not live to see President Obama’s announcement yesterday that the United States would legitimize the Castro dictatorship. It would have killed them.

Unlike most of my peers, my family has no heroic stories of WWII veterans or Civil War love letters. Our story here starts in 1973, when my grandparents and my father arrived in Union City, New Jersey, after more than a decade’s work trying to get out of the coastal city of Cárdenas, Cuba.

For many who read the announcement regarding lifting of certain sanctions on the Castro regime, it may be difficult to understand the reluctance to celebrate on the part of the Cuban American exile community. Yes, the embargo’s objective of dethroning the Castros has failed; yes, in countries like China, capitalism has helped cement a want of freedom that has slowly but surely built the foundations of a pro-freedom movement. Yes, it was time to try something new.

But whatever it was, this was not it. These actions by the United States government, relayed to the Cuban public by a smiling, still-in-power Raúl Castro, have added yet another humiliation of the Cuban exile people before the world — a people who, after 56 years, have been humiliated enough.

The approach the Obama administration has taken is one which required nothing from the Cuban government, save the release of USAID prisoner Alan Gross and an unnamed agent said to have been valuable to the United States (we may never know). The other “reforms” would require action by the Cuban government that is far from guaranteed. The American government would allow US telecommunications companies to build internet infrastructure in Cuba; it would allow certain trade and extended opportunities to visit the island. It would not require Cuba to issue permits for the construction of such infrastructure or rescind its recently-issued limitations on family visits to Cuba and trade in necessary goods with people on the island. It guaranteed nothing as far as the toxic relationship Cuba enjoys with the largest non-jihadist terrorist organization in the world, the Revolutionary Armed Forces of Colombia, and it did not require Cuba to extradite notorious police killers like Joanne Chesimard, who received asylum in Cuba.

These are all political grievances, however, and no matter how serious they may be, they can never fully account for the visceral reactions from the Cuban American community today. President Obama, perhaps sensing the inevitability of such a reaction, had no explanation to the Cuban American people, merely: “I respect your passion.” Raúl Castro did him one better, calling the new normal just one more step toward a “prosperous and sustainable socialism.”

And here lies the core moral aberration that has riled up the Cuban community. It is not solely about economic opportunity—though it is very much so about that—nor is it exclusively a matter of the Castro regime potentially earning windfall profits from tourist visits without a single concession on human rights.

Exiles and their families came to America seeking one place in the world where they could be guaranteed sanctuary from the circus of communism– the speeches, the parades, the endless celebration of their own misery. As such, watching Castro’s victory lap in tandem with the President’s concession speech to him was yet another blow in a 56-year psychological assault on our dignity.

Every Cuban exile and descendent has a personal story to highlight this, and only the collective thread of these personal stories can portray the insidious work the communist regime engages in undermining the dignity of the Cuban people.

My grandparents’ story is perhaps less violent or brutal than those whose relatives fought in Bay of Pigs or endured several decades in Cuban political prison. It’s a humble story. My grandparents served three years in “voluntary” agricultural gulags—abuela in the orange fields, abuelo on the dangerous henequén night shift—to get their only son out of Cuba. Their “voluntary” work was punitive; my grandfather owned a bicycle shop in which he rented bicycles to American tourists, which made him a member of the petit bourgeoisie and thus an outlaw. He didn’t help the situation by making a joke at the Revolution’s expense within earshot of the Committee for the Defense of the Revolution shortly before the expropriation.

After nationalizing the shop, he was forced to work. In the interim, upon announcing plans to leave Cuba, they were called “gusanos,” or worms, a common derogatory term for Cubans seeking asylum in the United States, especially if they were too poor to get out within the first five years. My father was told time and again in school that his grades would suffer because he was leaving Cuba, while being bullied relentlessly for being a gusano. The nightmare only ended after arriving in America in 1973, after a brief stint in Spain.

They did not choose to abandon Cuba; the Cuban people abandoned them in their Marxist frenzy, and the choice to go elsewhere WAS made for them. They, unlike some Cubans, chose never to return– save for the funeral of my great-grandmother– because they had been humiliated enough.

When they came here, to Union City, all my family wanted was a place where they could work and spend time as a family, grow and live, without the endless droning speeches of some party representative blaring from the state’s street speakers. They wanted a place where they would no longer have to tolerate a slow but relentless stream of humiliation pouring over them, reminding that they are not wanted if they believe in something bigger than the Party.

The government in the United States, they hoped, would merely let them be, asking only that they file some papers and, if they became citizens one day, serve on a jury. They wanted to no longer be mocked because of their fundamental belief that they should be entitled to, as Cuban patriot José Martí once said, “be honest, and to think and to speak without hypocrisy.” To not have an ideology that necessitates hypocrisy shoved down their throats.

It is perhaps fitting that President Obama quoted Martí’s quote halfway, comically shortening it to: “Liberty is the right of every man to be honest.”

The United States has, for the most part, given our family the escape we sought. Last night, however, for the first time, the country no longer felt immune to the influence of the Castro dictators, at least so long as President Obama is around.

On television, Facebook, and Twitter, an assortment of future Cuban tourists lamented a future American presence on the island, hoping that capitalism doesn’t “ruin” a dystopia decades in the making. The Castro and Obama speeches, side by side, played at every news website. Suddenly, the Castros were inescapable once again, with even the yanquis celebrating with them, and the confidence I had had since childhood that this country was untouchable for the Castros, specifically, and no one would force me to revel in a communist victory, felt vulnerable.

It is a difficult question to answer, except to note that, often, for Cubans who have lost their homeland—or who have vowed to never see their nominal homeland, like me—our pain appears forgotten. Our ancestors suffered in labor camps and rotted in political prisons for freedom; were beaten in public and stripped of their livelihoods. But, on television, our culture is reduced to sexy ladies and expensive cigars. Our protests of the cruelty of the Castro dictatorship are drowned out by Josh Earnest joking that the President may one day visit a Cuban hotel– where no Cuban national is allowed to step– because Cuba has “a beautiful climate and a lot of fun things to do.”

And all for nothing but our own humiliation in the public eye once again because, as mentioned above, without significant reforms on the part of the Castro regime, the situation will remain the same.

Discursos de Obama y Raúl el 17 de diciembre del 2014

•December 17, 2014 • Leave a Comment


WHITE HOUSE OVERHAUL OF CUBA POLICY INCLUDES HAVANA EMBASSY, EXPANSION OF TRAVEL

•December 17, 2014 • Leave a Comment

by FRANCES MARTEL -BREITBART- 17 Dec 2014-In the immediate aftermath of the release of USAID worker Alan Gross, the White House is set to announce a sweeping set of changes in their policy towards Cuba that includes expansion of travel to the island, permission for telecommunications companies to establish themselves there, and opening an embassy in Havana.

The extensive list of reforms were detailed in a release by the White House Press Office today.
Claiming that the United States embargo on Cuba “has isolated the United States from regional and international partners” and “failed to accomplish our enduring objective of promoting the emergence of a democratic, prosperous, and stable Cuba,” the Press Office’s release detail significant changes in policy towards the island. Atop the list is the opening of an embassy in Havana for the first time since the embargo was established, as well as a promise of “high-level exchanges and visits between our two governments.”

The Secretary of State, John Kerry, is set “to immediately initiate discussions with Cuba on the re-establishment of diplomatic relations with Cuba,” and the United States will look towards “expansion of travel” to Cuba and opening significant trade avenues– such as telecommunications– to help private business in Cuba grow. To help Cubans build new businesses, literally, from the ground up, the announcement notes that US companies will be allowed greater freedom to export “certain building materials for private residential construction, goods for use by private sector Cuban entrepreneurs, and agricultural equipment for small farmers.”

Telecommunications companies based in the United States will be allowed to build infrastructure in Cuba, for the promotion of greater access to communications and internet– the cause that landed Alan Gross in prison.

Many of the provisions the White House details will have no impact on the Cuban people if the Cuban government upholds its own embargo on the United States. Cuba’s communist regime recently tightened the embargo on the United States, limiting the number of necessary goods, like soap and underwear, that Cuban Americans can bring to their families. For example, granting American telecommunications companies the ability to build infrastructure in Cuba will mean nothing if Cuba does not allow those companies to do business on the island. Similarly, allowing Americans to sell goods to Cubans will have no impact if the Cuban government bans Cubans from buying said goods.
To that end, the White House Press Office release identifies the problem and requests that Cuba open its arms to an influx of capitalism: “we are calling on Cuba to unleash the potential of 11 million Cubans by ending unnecessary restrictions on their political, social, and economic activities.”

Perhaps knowing that opening Cuba for business to Americans is not necessarily a positive change for the communist government, favors unrelated to economic reform, such as reviewing Cuba’s status as a state sponsor of terror, are also on the list of changes. Cuba has been on America’s state sponsor of terror list since 1982 for providing asylum to leaders of the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC), the wealthiest non-jihadist terrorist group in the world.

The Associated Press reports that President Obama has spoken by phone to Cuban dictator Raúl Castro about these reforms. President Obama is set to speak about these reforms at noon in a public address, as well. The Cuban government has yet to respond publicly to these changes.

1986: The Preppie Murder

•December 6, 2014 • Leave a Comment


America in Black and White: The OJ Simpson Verdict 20 years ago

•December 6, 2014 • Leave a Comment

España: ¿Es Pablo Iglesias el político más corrupto de “la casta”?

•November 22, 2014 • Leave a Comment

Federico Jiménez Losantos desenmascara otra vez al estalinista Pablo Iglesias y lo pone como a un zapato viejo

•November 18, 2014 • Leave a Comment

Guantanamera | Playing For Change | Song Around The World

•November 9, 2014 • 2 Comments

Jiménez Losantos: el plan de gobierno de Podemos

•November 8, 2014 • 1 Comment

Jiménez Losantos contra Venezuela, Cuba, Podemos, Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero

•November 8, 2014 • Leave a Comment

España hoy: La cara oculta de Pablo Iglesias

•November 7, 2014 • Leave a Comment

El magistral discurso de Gloria Alvarez que revoluciona las redes sociales

•October 28, 2014 • 1 Comment

Los Chavistas se apartan del Madurismo

•October 23, 2014 • Leave a Comment

REFUGEE: NORTH KOREA IS ‘THE SAME THING AS THE HOLOCAUST… AND WE ARE IGNORING IT’

•October 23, 2014 • Leave a Comment

By Frances Martel/ Courtesy of Breitbart News

This is Communism:

Twenty-one-year-old Yeonmi Park escaped the prison nation of North Korea by sneaking into China and walking with her mother across the Gobi Desert into South Korea. Her journey is laden with the bodies of old friends, relatives, and the thousands of victims of public executions she was forced to witness.

Park has now become a human rights activist, traveling the world to tell her story and demand that international attention go to the millions of victims of the North Korean communist dictatorship. In an extensive interview with the Irish Independent, she tells her story and expresses outrage at the global fascination with Kim Jong Un’s appearance, an attention denied to those he has killed.

In the interview, Park highlights a number of details in North Korean law previously unknown. The extreme secretive country kills three generations of family members in retaliation for any comment perceived as insubordinate to the communist regime, for example. Public executions, she explains, are “celebrations” of the defeat of enemies, and both not attending and expressing grief at the death of the person being killed are crimes.

“It’s unimaginable how difficult it is, really undescribable. They are not living there, they are surviving there,” she explains, noting that one of her friends’ mothers was publicly executed when she was 9 for “watching a James Bond movie.” When both her parents were sent to prison, she and her older, 11-year-old sister had to fend for themselves.

She understood why no one in her community tried to help the two girls. “People were dying there, they don’t care… I saw the bodies on the street and I didn’t care because I was going to die.” She noted that, with the exception of a few high-ranking communist officials, “Everyone is starving, most of the people are just hungry.”

Her trip out of North Korea led to even more misery. In China, a man who caught them threatened to report them to police– resulting in a return to North Korea– if he could not have sex with Park. Her mother refused to let this happen to her 13-year-old daughter, offering herself instead. “I saw my mother raped before my eyes,” she laments.

They finally decided to leave China as well, walking across the Gobi Desert to South Korea with no food or water and very little money. They survived, and Park has vowed to be a voice for her people while they remain imprisoned. “Every journey, every interview I do is risky, but it doesn’t matter how risky it is, or how dangerous it is,” she says. “It’s not about me.”

Park finds the outside world’s fascination with Kim Jong Un a particularly problematic hurdle to overcome as an activist. “He killed 80 people in one day for watching a South Korean movie or [sic] with the Bible,” she notes, “Crazily, we are talking about Kim Jong Un’s disappearance– nobody asks, where are the North Korean people who died? Millions of people died for ridiculous reasons.”

“It’s the same thing as the Holocaust,” she notes, a crime against humanity widely ignored while it went on. “We ignored it, and we said ‘never again,’ but now it’s happening again, and we are ignoring it.”

Park is in Ireland to speak at the nation’s One Young World summit at the National Convention Centre in Dublin. She told most of her story before a large audience in traditional North Korean garb. Watch her moving speech below:

Douglas McGuirk: My Testimony about the Achieve NJ Act:

•October 19, 2014 • Leave a Comment

The Achieve NJ Act is certainly doing its part to make a convoluted mess out of the art of teaching our children.

In this testimony, I will address the most readily apparent of its many problems: data collection, Student Growth Objectives, Student Growth Percentiles, PARCC tests, and the new observation system. The AchieveNJ Act, and all of its affiliated changes, is simultaneously stretching the education profession in two different directions, most likely to the point of snapping it in half. I am no longer certain about what my job description is these days; am I a teacher, one who attempts to engage students and help them understand subject matter and their world, or am I a data collector, one who keeps statistics on all manner of measurables in a theoretical attempt to improve the process of teaching in which I am often not engaged because I am busy collecting the data?

AchieveNJ seems to operate on the fallacious principle that there is an infinite amount of time. During my day, this humble English teacher will collect data, analyze data, send students out for standardized tests, be observed by an administrator, and, somewhere in and among all of that, plan lessons, grade papers, and teach students. When do all of these things happen? How do they get done? How do I prioritize if each of these items is now considered crucial?

Most days only allow for one to two hours of time not spent in front of a class. Allow me to recount a personal story of how I spent two weeks in October of 2013. Every moment I worked, excluding those during which I was contractually obligated to actually teach students, was spent doing something related to my Student Growth Objectives (SGOs). I had previously administered a benchmark assessment or pre-test (no staff member in my school is sure about what terminology to use, so we have alternately used both, to the point that the students are not sure whether they are being benchmarked, or pre-tested, or, to put in plainly, harassed into doing something they do not wish to do), so I had a stack of essays that needed scoring. To start work on my SGO, I graded the essays according to the soon-to-be obsolete NJ Holistic Scoring rubric. Then I created and organized a spreadsheet to sort and organize my data. Then I entered all of the scores into the spreadsheet. Then I read through all the emails sent by district administrators about how to create my SGO. Following that, I formally wrote my SGO and submitted it to my supervisor.

The next day, the SGO was rejected, and my supervisor told me that all SGOs had been done incorrectly and that our staff would need training. We held a department meeting to review SGO policies. We then held an after school training session to discuss the writing of SGOs. I attended both of these. After two weeks of writing and rewriting my SGO, complete with all of the Core Curriculum Content Standards pasted from the web site, I finally had an acceptable SGO. I managed to accomplish absolutely no lesson planning during this period of time. I graded no papers. I am a veteran teacher with nine years in the profession. I understand how to manage my workload, overcome setbacks, and complete my responsibilities. In short, I am a professional who maintains a diligent work ethic.

But nothing could prepare me for the amount of time I had just spent on a new part of my job that basically exists so that I can continue to prove that I should be entitled to do the other parts of my job. After I completed my SGO, my principal told our staff to make sure we save all of the data, paperwork, and student work relating to our SGO, just in case people from the State want to review the integrity of the data. Seriously? This is the most egregious assumption that there is an infinite amount of time.

When will State reviewers go back and reread mountains upon mountains of SGO data to make sure that my essay scores (which suffer from an inherent subjectivity anyway) are accurate? The real goal of the SGO process seems to be to take teachers so far out of their comfort zones, and so far from working directly with students, that they may begin to question what kind of work they are doing anyway. Wouldn’t this time spent collecting mountains of dust-collecting data be better spent planning more interesting lessons? Offering students more feedback on work they understand and view as necessary? Researching content to make myself more knowledgable and helpful to my students? I guess not.

I have to teach my students the content needed to improve on the SGO so I can keep my job, which apparently consists of collecting even more SGO data. Just in case the SGO process is not intimidating and distracting enough, many of us (myself included) now have the threat of Student Growth Percentiles (SGPs) looming as well. The fact that these SGPs only apply to certain disciplines is inequitable and unfair to begin with, but that does not even address the fact that the correlation between my SGP score and my actual effectiveness is non-existent. Every article that I have read on this issue shows that the data produced by SGPs is statistically insignificant in its ability to determine my actual teaching effectiveness. I might as well determine a sizable portion of my evaluation by rolling dice or, to draw upon history, releasing doves and watching which way they fly. I have no control over how hard the students will work on these tests. I have no control over how thoroughly they will prepare.

From what I have read, these PARCC tests do not even have any actual effect on student grades or promotion. They are only used to evaluate me. In that case, allow me to hand-select the students who will be used to determine my effectiveness. Or better yet, the most fair thing to do would be to allow me to take the test myself, so at least I can have complete control over my own evaluation. Beyond just potentially affecting me in a random (and possibly absurd) way, the PARCC tests further reinforce the current contradictory nature of education rhetoric. What do policymakers want for our children? I consistently hear, from the mouths of our politicians, that our students are falling behind (falling behind whom?) in their critical thinking skills. (May we at least ask, how are these critical thinking skills measured? By bubble tests?) If that is the case, then shouldn’t we, as professionals, seek to introduce more critical thinking tasks, like project-based learning, into our curricula? Aren’t multiple choice standardized tests anathema to critical thinking tasks? Why is anyone promoting them, then? Where is the emphasis? Do we want students to legitimately be able to assess and evaluate on their own? Or do we want illogical measures to make sure that our teachers are, well, doing what exactly? If (some) teachers’ jobs are contingent on whether or not they achieve a high SGP score, then those teachers will, for the sake of their own self-preservation, certainly spend a great deal of time and energy trying to prepare students for those very tests, even though they cannot do the one thing that will ensure satisfactory scores, which is make the students put forth their best effort.

No students dislike learning. But many dislike education, because education consists of misguided and needlessly enervating tasks like standardized tests. Instead of spending this time engaged in critical thinking, students will be responding to questions that will be used to make sure their teachers are doing their jobs. Ironically enough, teachers will again be doing less of their jobs, as I assume we will be called upon increasingly to babysit computer labs full of children clicking vapidly through PARCC assessments. (As a side note, I am sure international test production companies like Pearson stand to profit from this arrangement immeasurably, probably at the expense of my own paycheck, most of which would have been spent in the local New Jersey economy.)

The final issue I will address in the AchieveNJ Act is the inconsistent new observation system. For starters, the public school districts across the state use two different evaluation systems: Danielson or McRel. If we are striving for consistency, why can we not agree on a single, unified observation system, so that all teachers are theoretically evaluated in the same fashion? Still, even if we achieved such uniformity, all observations would continue to suffer from the same inherent bias as the grades on students’ essays: each observer (or teacher, as is the case with the essays) has a different viewpoint (yes, even using a rubric). The administrators who serve as observers in my school have wildly varying interpretations about what constitutes an effective lesson. Even worse, some administrators are offering critiques to teachers about “how the lesson should have been conducted,” and providing less than satisfactory ratings to teachers who choose to do something in a different way.

The biggest source of all of this uncertainty and inconsistency has been the use of technology. Some of our administrators have said that we are to use technology in every single lesson, no exceptions. Others have been more lax about this requirement. I make this point to further illuminate the backwards nature of many these evaluative changes. If we must use technology, then technology is the starting point for each and every lesson. Previously, student learning was my starting point. What tools will help my students learn? Am I there to teach them or to show off the latest and greatest tech toys in my classroom? Are observers looking for critical thinking? Are they looking at my rapport with students? Or are they there to make sure that I go through the motions (according to one person’s rubric of what constitutes effective teaching) of reaching all of my supposed requirements? The inherent subjectivity of trying to quantify the unquantifiable is of course the same issue with which I wrestle when trying to score the essays that will make up my SGO. We all now must worship at the altar of data, even though, at best, the data is fickle and, at worst, it is fraudulent.

In the end I am not quite sure how to proceed under the AchieveNJ system. To paraphrase Plato, a single part of one’s soul cannot be engaged in two contradictory actions at the same time. So the only thing I can do is to default back to the ways in which I have always taught. I will try to help my students learn. I will try to reinforce material that I think is of value. I will provide as many insights from my own experiences as I can. I will focus on the human side of teaching and learning, my AchieveNJ ratings be damned. If this system says that an intelligent and dedicated individual like me is not fit to teach the students of New Jersey, then it is even more broken than my testimony could ever hope to convey.

Huevos verdes con jamón: Edwin Marines reads Dr. Zeus teaching Spanish pronunciation and the significance of “acentos” in Spanish

•October 19, 2014 • Leave a Comment

Patricia Poleo cierra con broche de oro su último programa en DTV: EL caso Serra

•October 17, 2014 • Leave a Comment

Venezuela 101 y El Buen Menelio

•October 13, 2014 • 2 Comments

Rafael Román Martel

Jamás he estado en Venezuela. Desde niño supe de ésta por un maravilloso escrito de José Martí “Tres heroes”, cuyo inicio es inolvidable: ‘Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó donde se comía ni se dormía, sino cómo se iba a donde estaba la estatua de Bolívar.’

Recuerdo a un buen hombre llamado Menelio, quien vivió en España un par de años-del 70 al 72-más o menos. Había podido huir del comunismo castrista-como todos nosotros-y a menudo repetía “Me voy a vivir a Venezuela que es un país democrático,muy bello, y parecido a Cuba en su clima, alegría y su gente.”

Y cerrando 1972 para allá se fue Menelio.

Seguramente Menelio preguntó a dónde estaba la estatua de Bolívar cuando arribó a Caracas. En 1972 Simón Bolívar era un ícono de la la libertad. Su imagen no sería tergiversada hasta la llegada al poder del primer gorila.

Yo era apenas un chiquillo y Menelio era muy amigo de mi familia. Era un hombre noble, digno.

Jamás olvidaré el día que regresó a nuestro piso en Francisco Villaespesa # 1 en el metro Quintana, después de intentar cambiar el cheque de $150 que le habían envíado de Estados Unidos.

Por entonces $150 era una pequeña fortuna en la España franquista; unas 6,000 pesetas.

Se sentó en la sala y nos contó desconsolado como lo habían cartereado en el metro entre Banco de España y Callao. Ese día, a mis escasos 12 años aprendí una lección para toda la vida: jamás llevé la billetera en el bolsillo trasero. Se la habían hurtado en medio de una melé organizada por los carteristas en la cual él sintió como le sacaron la cartera pero nada pudo hacer en el tumulto de gente que lo estrujaron, de manera tal que no le fue posible bajar ni un brazo para evitar el robo. Menelio no gritó. Ni siquiera se quejó. Además de tener habilidad los delincuentes tuvieron suerte ese día: el buen Menelio era una presa fácil. Un hombre noble.

Mis padres quedaron perplejos ante su relato. Seguramente lo ayudaron con algunas pesetas para cubrir sus gastos, así como otros amigos aunque los que vivimos en España durante aquellos años sobrevivíamos con el dinero que nos enviaban nuestros familiares desde Los Estados Unidos. En aquel entonces existía cierta solidaridad entre los cubanos. Eran tiempos difíciles. Eramos pobres pero muy felices de haber escapado de las garras del comunismo.

Estábamos unidos más por el ideal de la libertad que por la ambición del materialismo.

Eran tiempos distintos y definitivamente únicos para aquella generación de cubanos.

La mayoría pertenecíamos a esa casi extinguida raza de exiliados políticos.

En la España del Generalísimo, tan difamado por los vencidos, los buenos modales y hasta cierta humanidad y respeto por la vida formaban parte de una ley no escrita, que abarcaba hasta a los ladrones de billeteras que acechaban a sus víctimas en el metro. Se imponía la ética hasta en los “malandros” de calle.

Luego, en 1974, regresarían los comunistas abriéndose paso a bombazos: terrorismo puro. Y la España de los 70 quedaría marcada en sangre y sed de venganza. Ya no por una cruel guerra civil, sino por bandas terroristas de izquierda radical. Y sin ni siquiera controlar el poder los comunistas, que como siempre lo ansían a través del universo desde 1917 hasta nuestros días, continúan con su afán de separar y destruir a España a costa de, si es necesario, millones de vidas. Esto se ha demostrado a través de la historia por más de un siglo y está estrictamente documentado.

Menelio siguió con su matraquilla de irse a Venezuela. ¿Quién hubiese imaginado entonces que en Venezuela vendrían los días en que te pegan un tiro antes de robarte una billetera, un móvil, o un par de zapatos? No importa qué vayan a robarte; el tiro no te lo quita nadie.

¿Quién hubiese pronosticado que en uno de los países más ricos en recursos naturales del mundo el pueblo carecería de los más elementales artículos como la leche o el papel sanitario?

Sólo Fidel hubiese predicho tal miseria, siendo él el maestro de la escasez, el padre de la miseria.

En 1972 todavía la inocencia era una palabra vigente y hasta el respeto por la vida alcanzaba al código del hampa.

Con su maleta de noblezas se fue a Venezuela el buen Menelio. Jamás supimos detalles de su vida, excepto alguna que otra escasa carta que nos envió narrando brevemente lo bien que estaba en ese hermoso país.

Había encontrado un lugar donde la imposibilidad del comunismo era una realidad (relativa). En Caracas Fidel Castro no tenía ninguna oportunidad de filtrar su epidemia de muerte y de odio.

Se equivocó Menelio.

Siendo un hombre emprendedor, seguramente se afincó y prosperó en La Gran Venezuela.

Hechó raíces a pesar de sus casi cincuenta años. Allí, supongo, vivió los últimos años de su vida, a no ser que hubiese huído hacia Miami olfateando el chavismo en el inicio de los 90.

Jamás supimos de él, reitero, pero estoy seguro que murió en Venezuela. Si es así se tuvo que haber arrepentido mil veces de buscar asilo en el país donde el Realismo Mágico del Boom más marquesco y La Raza Cósmica de Vasconcelos se materializó.

Cuando Hugo Chávez comenzó su cruzada de odio, como muchos anticomunistas, me interesé por Venezuela. Comencé a leer sobre su historia, su exotica geografía, el calor de su gente.

Entonces arreció la plaga: llegó Fidel y su familia.

Paso a paso se apoderó Fidel, Raúl y La Familia de Venezuela hasta llevarla a nuestros días; una colonia cubana. Y si continúa en ese rumbo llevará a los venezolanos a la era pre-colonial, así como ha llevado a Cuba a la de los Taínos.

Chávez exacerbó el lenguaje más grotesco de Andrés Bello y junto a éste la violencia sin precedentes entre los venezolanos. Armó hasta los dientes a los sectores más pobres, más resentidos y vagos, repletos de inquina de la sociedad venezolana.

Asesorado por Fidel desató la violencia y la mentira como armas revolucionarias contra todos los que habían levantado y contribuían a edificar el país.

Los pobres, los miserables y los criminales vieron en él un redentor, un Cristo en carne. Lo han elevado en Padres Nuestros, lo han hecho parte del sincretismo caribeño, de la idolatría de los que desvían sus ojos de Dios.

Así seguí los acontecimientos de La Gran Venezuela, con sus héroes, sus hermosísimas mujeres, su dote de milagros, su extensa y grandiosa geografía, su estirpe bolivariana que se personifica en hombres como Leopoldo López y mujeres como María Corina Machado.

Mirando atrás, mucho he escrito sobre este país desde que pude divisar, como muchos de ustedes, la influencia y ahora el total control de los comunistas cubanos.

Hace siete años, casi ocho, predecí-sin ninguna magia ni mucho menos pretendiendo ser un “pitosino”- que a Venezuela le aguardaba el destino Tormentas y Sangre.

El país ha quedado a merced del odio. Y tras la muerte de Chávez se ha acentuado la maldad, la corrupción y la violencia como culturas nacionales, como reflejo de la mezquindad de Fidel Castro y su multimillonaria y genocida familia.

Aquella Venezuela a la que huyó Menelio, seguro de que el comunismo jamás llegaría allí, se ha convertido en un país en guerra civil de baja intensidad, con más de 200,000 asesinados en quince años.

El incapaz, el inepto heredero de Chávez la llevará a la ruina total sino ocurre un milagro. Y en comunismo ocurren pocos milagros.

Con la llegada de Maduro al poder es como si el país tuviera que pagar por todos los pecados de América del Sur, antes y después del descubrimiento.

Venezuela está al borde de una guerra civil, a la que llamaba el simple y aburrido Ernest Hemingway una epidemia.

Venezuela ha caído en el abismo.

De una manera u otra tardará otro siglo en enderesarse porque porque el desorden y el caos son la primera regla del comunismo a largo plazo y con los más monstruosos intereses. Mucho más atroces que el materialismo más crudo. El Gran País ha caído en desgracia. El asesinato, el sicariato, la extorsión, el secuestro y el escarnio reinan. La impunidad y la rampante corrupción son la ley.

Los más grotescos, odiosos y caricaturescos personajes representan al comunismo en la asamblea nacional.

Venezuela es un país poseído por el odio y sus violencias.

En la Venezuela de hoy el demonio camina y hace de las suyas libre e impunemente.

Sólo otra epidemia, como una guerra civil, podrá curar a la nación de Bolívar de los males que hoy la afectan.

¿Cuántos Menelios habrán sido víctimas, no de un cartereo en la España franquista sino de un asalto del comunismo: una enfermedad más letal que el ébola o que las hordas islámicas que azotan a Afganistán y a Siria?

¿Sino la Mano de Dios, quién sanará a Venezuela?


Una cola en Venezuela, Octubre del 2014, para comprar leche en polvo y arina.

“Nadie Escuchaba” “Nobody Listened” (1987) a breakthrough documentary by the great Nestor Almendros and Jorge Ulla

•October 12, 2014 • Leave a Comment

La triste realidad del turismo sexual en Cuba comunista (sólo para adultos)

•October 12, 2014 • Leave a Comment



Habana 1933, A Walker Evans – Rafael Román Martel (Cuando se acaban los pueblos, 1994)

•October 11, 2014 • Leave a Comment

HABANA 1933

A Walker Evans.

Las ruedas rugen el peso del aire;
arrojemos los ojos al mar.
La ciudad se humedece y el silencio
abriga revoluciones.
-“Se admiten abonados”- el eco retumba
como una voz inquieta.
Siempre que nos paremos en las esquinas
estén alerta los balcones. Allí
se mezclan las nubes y el fango,
se afilan uniformes.
Persianas agitan los círculos del rojo tableteo:
Habana fusilada.
De más de treinta crímenes hablarán
las páginas del panteón.
Será imposible cerrar la fortuna
aunque todas las fondas
envidien los pasos del pirulero
o las madres lleven sesenta años de luto.
La ciudad nos hala como un signo
en la frente del Karma.
Sabemos que el silencio llena las paredes de balas.
Estamos lejos de los estrenos,
la lotería sorteará su núcleo de sangre.
Ni la montura del veterano,
ni siquiera la estatua llena de sombreros
será capaz de prevenir la venganza.
Sesenta años continúa la rueda,
olvidemos los ojos, esta vez
arrojémonos al mar.

Rafael Román Martel (Cuando se acaban los pueblos, 1994)

Roque Dalton: Hora de La Ceniza

•October 11, 2014 • Leave a Comment

Finaliza Septiembre. Es hora de decirte
lo difícil que ha sido no morir.

Por ejemplo, esta tarde
tengo en las manos grises
libros hermosos que no entiendo,
no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia
y me cae sin motivo el recuerdo
del primer perro a quien amé cuando niño.

Desde ayer que te fuiste
hay humedad y frío hasta en la música.

Cuando yo muera,
sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable,
mi bandera sin derecho a cansarse,
la concreta verdad que repartí desde el fuego,
el puño que hice unánime
con el clamor de piedra que eligió la esperanza.

Hace frío sin ti. Cuando yo muera,
cuando yo muera
dirán con buenas intenciones
que no supe llorar.

Ahora llueve de nuevo.
Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto
como hoy.

Siento unas ganas locas de reír
o de matarme.

Lee todo en: HORA DE LA CENIZA – Poemas de Roque Dalton García http://www.poemas-del-alma.com/roque-dalton-garcia-hora-de-la-ceniza.htm#ixzz3FqGiX1a0

Patricia Poleo con Orlando Urdaneta en “Cuéntamelo todo”

•October 10, 2014 • Leave a Comment

Estremecedoras revelaciones sobre el asesinato del diputado Robert Serra en el programa de Patricia Poleo

•October 7, 2014 • 1 Comment

Kostya Tszyu: Destiny

•September 28, 2014 • Leave a Comment

Lewis VS Tyson 2002, 6, 8

•September 28, 2014 • Leave a Comment

Fey – La Fuerza del Destino

•September 27, 2014 • 1 Comment

Los tiburones se comen en la piscina comunista: El caso Ochoa

•September 20, 2014 • Leave a Comment
 
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